Buenos Aires, Día 1. Barrio Montserrat.

Habíamos llegado desde Barcelona a Buenos Aires, en Iberia vía Madrid, y reservamos hotel bastante céntrico. Hotel Mundial. Así que para empezar y como punto de partida, nos fuimos al mismísimo Obelisco. El Obelisco de 67 metros de altura, todo un símbolo de la ciudad, se encuentra en el cruce entre la Avenida 9 de Julio y la Avenida Corrientes. Dos de las grandes avenidas de la ciudad. Simboliza las dos fundaciones de la ciudad, el lugar donde se izó la bandera por primera vez y la proclamación de la ciudad como la capital Federal de Argentina. Se construyó en 1936, en tan solo cuatro semanas.

Es un buen punto de partida para visitar el centro de Buenos Aires y el barrio Montserrat. Desde allí nos dirigimos a la Plaza Dos de Mayo.

No es una plaza espectacular, pero en ella se encuentran varios sitios importantes para la ciudad y el país. Presidiendo la plaza y como no podía ser menos, encontramos La Casa Rosada. El Palacio que alberga al gobierno de la ciudad. El balcón donde fue aclamada Evita Perón.

Muchas personalidades han pasado por aquí. Y como personalidad que soy, aunque sea en otro status, dimos con un día de puertas abiertas para poder visitar este edificio. Y así pudimos verlo enterito. Ostentación y elegancia para una clase que quizás debería extinguirse, pero nos quedaremos con el edificio en sí, que bien vale la pena visitarlo.

En la misma plaza Dos de Mayo podemos encontrar justo delante de la casa Rosada, una escultura ecuestre del General Manuel Belgrano.

También podemos ver otro de los edificios emblemáticos de la ciudad, La Catedral Metropolitana de Buenos Aires.

Pero el que llama la atención por parecer fuera de época, sin duda es el Museo Histórico Nacional del Cabildo y la Revolución de Mayo.

Un edificio de estilo colonial, donde podrás empaparte de los orígenes de la ciudad y saber un poco más de sus gentes.

Seguimos andando bordeando la Casa Rosada y por detrás, llegamos a una parte más nueva de la ciudad. Puerto Madero.

Es una zona donde los almacenes portuarios se han rehabilitado y convertido en una zona de oficinas y empresas donde los trabajadores aprovechan para comer en los muchos restaurantes que hay en el lado mar.

Un sitio muy agradable para pasear y alejarse un poco del ruido del centro de Buenos Aires. Además se encuentra separando dos márgenes, un puente de Calatrava. El Puente de la Mujer.

Inspirado por las mujeres en general, Calatrava dejó su huella en esta ciudad. A día de hoy desconozco si aún sigue en pie, o ha dado quebraderos de cabeza como suele pasar en sus construcciones. Aunque hay que decir que yo me considero fan total de sus creaciones. Y fue un enorme placer pasar por él, y sumarlo a los edificios que ha diseñado Mr Calatrava.

Tras hacer una comida en uno de los restaurantes que hay, y deleitarnos con una carne de res al chimichurri, algo que no debes dejar de comer cuando visites Argentina, seguimos ruta volviendo al centro y pasamos por la Avenida de Mayo. Una calle espaciosa, donde encontramos varios edificios bonitos. Uno de ellos dedicado a La Prensa. Sede de la prensa argentina.

Y otro de los sitios más emblemáticos de Buenos Aires, por lo menos para mi, fue descubrir el Café Tortoni. El café más antiguo de Buenos Aires. Con su majestuosa entrada.

Elegante y sofisticado, un lugar que seguramente tendrás que guardar cola para entrar. Ármate de paciencia porque la espera será recompensada. Prueba alguna de sus tartas y acompaña por algún chocolate, café, mate o lo que quieras, pero no dejes de hacerlo. Un sitio con encanto que no olvidarás.

Y desde el Café Tortoni, nos fuimos callejeando hasta el famoso Teatro Colón. Otro edificio emblemático de la ciudad.

Largas colas para audiciones han tenido que soportar los artistas para conseguir una prueba o un papel, para cualquiera de las representaciones que han tenido lugar aquí.

Un edificio precioso que vale la pena ver.

Todas las grandes voces y artistas de la ópera y la música clásica han pasado por aqui. Un marco genial para disfrutar de cualquier representación.

De vuelta al hotel, nos quedábamos mirando los grandes edificios, muy al estilo francés, con esculturas y características que nos hacían pensar en cómo sería el Buenos Aires pre moderno.

Y así, dimos por zanjado el primer día en Buenos Aires visitando el Barrio Montserrat.

Día 2