Buenos Aires, Día 4. Barrio de San Telmo

Pensaba que no llegaría este día que esperábamos con mucha expectación. Nos habían hablado del mundo que se crea en San Telmo los domingos.

Tras el desayuno, fuimos a paso acelerado hacia la Plaza Dorrego, corazón del barrio bohemio por excelencia de Buenos Aires. A penas se podía ver la plaza, oculta tras las telas de los tenderetes, vendiendo de todo. Fotografías antiguas, camisetas, utensilios varios para el hogar, sombreros argentinos, ropa usada y con olor a gente como decía la canción de Mecano.

El barrio de San Telmo los domingos está en plena efervescencia de gente y vida. De bailadores de Tango y el sonido de mandoneón.

Y una de las primeras cosas que vimos fue precisamente eso. Una pareja de baile al ritmo del Tango, con el que nos deleitamos un buen rato.

Seguimos callejeando por la calle Humberto l. Una larga calle donde te venden de todo. Cinturones de piel (muy buena en Argentina), camisetas de Mafalda, todo tipo de souvenirs, y recipientes para el Mate la bebida oficial de los argentinos. Los verás a todas horas bebiendo mate, caminando, comprando…

Y otra bebida de la cual soy fan desde siempre, y al parecer, aquí también lo beben, es el Vermouth. Y dentro de la cultura del Vermouth, no podía faltar el sifón.

Botellas fantásticas y antiguas de sifón, que a punto estuve de llevarme todas, jeje. Preciosas. Y yo que soy adicto a esta cultura del Vermouth con Sifón, me pareció la mejor manera de rendirle un pequeño homenaje, tomando uno en el Bar Dorrego. Uno de los bares más auténticos de Buenos Aires, a la vez que de los más antiguos. Mira que me encantan estos bares!

Un bar lleno de encanto que nos encandiló y dijimos de volver en otro momento.

Y tras la parada para vermutear, seguimos callejeando por las calles anexas a Humberto I, intentando no comprar todo lo que veíamos y haciendo fotos en rincones bonitos.

Hasta que dimos con un grupo de música, que tocaban tangos en directo. Lógicamente nos quedamos un rato a escucharlos.

El Tango. Ese baile provocador, sensual y poderoso. Empezó siendo una especie de danza entre marineros porteños, y acabo convertido en el baile que conocemos hoy en día. Ver bailar el tango no te deja indiferente.

Escritos por muchos y cantados por otros tantos, fue el mismísimo Carlos Gardel el más famoso entre todos. Cantante y actor, inmortalizó tangos como Volver, Caminito, Cambalache, Mi Buenos Aires Querido y muchos otros.

Y callejeando llegó la hora de comer. Y nos habían hablado de un restaurante clásico de San Telmo, El Desnivel.

Un restaurante de toda la vida, especializado en carnes a la brasa. Bife, choripán, tiras de asado, y todo tipo de carne regada con chimichurri y en un ambiente informal. No sería la única vez que estuvimos allí. Otro restaurante por el que pasamos otro día fue La Vieja Rostiseria. Altamente recomendable.

Y después de comer teníamos que ver a mi amiga Mafalda todo un clásico de la literatura argentina. Tan moderna y tan actual, para ella no pasan los años. Transgresora y realista. Tiene escultura y calle en Buenos Aires.

Viendo pasar el tiempo se encuentra Mafalda sentada en un banco. Sus historias han sido leídas en muchos países. Se encuentra en la esquina entre las calles Chile y Defensa. Y muy cerca también puedes encontrar el auténtico almacén Don Manolo, lugar en el que el escritor y dibujante Quino se inspiró para el almacén de Manolito. Calle Defensa 772.

Seguimos callejeando, tomando algo aqui….y allá…viendo rincones y disfrutando de los turistas y las gentes que allí se deban cita.

Nos sentamos en una escalerita a comernos un helado, y justo allí nos encontramos con un personaje peculiar. Un hombre que ofrecía abrazos gratis. Al principio nos pareció una idea un poco absurda, pero a medida que varias personas se acercaban a recibir un abrazo, la emoción fue subiendo.

Te quedas pensando en cuánta necesidad hay en darnos un simple abrazo. En tocarnos y haber más cariño. Más de uno salió llorando tras el abrazo. Lo que nos pareció algo tonto, se convirtió en casi una necesidad. Fue uno de los momentos más intenso del día. Y ya era más de media tarde y habíamos pasado un día inolvidable, que quedaría en el recuerdo para no ser olvidado jamás. San Telmo y el mercado del domingo es una visita obligada si quieres aprender y saber cosas de la vida de los porteños en Buenos Aires. Una galería de imágenes dignas del mejor de los tours por una ciudad.

Otros sitios de interés que puedes visitar en San Telmo, es Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y la Parroquia de San Pedro González Telmo.

Pero aún quedaba salir a cenar y ver un musical en la Famosa Avenida Corrientes.

Salimos con nuestro Amigo Richard. Argentino porteño de toda la vida, que nos llevó a una buena zona donde cenar en un restaurante bonito y con mucho ambiente. Empezamos la noche en el restaurante Klimt.

Todo tipo de comidas entre platos italianos, argentinos y americanos. Un buen sitio para empezar e incluso hacer una copa. De allí nos fuimos a la Avenida Corrientes para ver el musical Priscilla.

La Avenida Corrientes es la zona de marcha, copas y teatros de la capital bonaerense. Aquí se dan cita gentes de todos los tipos y edades para disfrutar de una noche donde dicen que no tiene fin. Los muchos teatros que encontrarás aportan su luz a la avenida. Encontrarás vendedores ambulantes de Hot dogs, y comidas rápidas varias por si no has cenado bien y te has quedado con hambre. Tras ver el musical hicimos una copa en un bar y nos fuimos a descansar. Un día largo y precioso. Al día siguiente, dejábamos Buenos Aires para adentrarnos en la Argentina profunda y variada.

Día 3 / Cataratas de Iguazú. En dos días