Cataratas de Iguazú. En dos días.

Las Cataratas de Iguazú forman uno de los paisajes más espectaculares del mundo. Millones de litros de agua descendiendo por el cauce del río Iguazú y separando 3 países, Brasil, Argentina y Paraguay.

Se pueden ver desde el lado de Brasil y del de Argentina.

Día 1. CATARATAS DE IGUAZÚ, LADO BRASILEÑO.

Llegamos a Iguazú, desde Buenos Aires con avión, (primera vez). Desde allí nos fuimos al Hostel que teníamos reservado, y tras dejar equipaje, hablamos con recepción y nos dijeron que para aprovechar esa tarde, podríamos ir a ver las Cataratas desde el lado brasileño, desde Foz de Iguazú. Necesario llevar el pasaporte para cruzar la frontera a Brasil. Así que nos llamó a un taxi y eso hicimos. En poco más de una hora llegamos a la entrada del parque nacional en Brasil, tras haber pasado la frontera. Y la verdad es que no nos costó mucho entrar. Mínima cola y para dentro. Curiosamente lo primero que ves al entrar son coaties. Unos mamíferos de los muchas especies que hay en Iguazú.

Animales muy graciosos que disimuladamente esperan que les des algo de comer. No fueron los únicos animales que vimos por alli. También había monos, tucanes y lagartos. Y hasta un barano.

Y algunas mariposas curiosas. Y algún que otro ibis. Una gozada. El ecosistema que habita en las cataratas y alrededores es espectacular. Entre insectos, reptiles, mamíferos y vegetación te dejarán asombrado.

Desde el lado brasileño empezamos descendiendo por un camino entre escalonado y liso y viendo a la derecha unas vistas panorámicas de las cataratas que nos dejaron impresionados.

Aunque hubo un año que por una fuerte sequía, el caudal fue mínimo. Y al ver la imágen nos quedamos parados.

Sigues caminando hasta que llegas a un ascensor que desciende hasta la parte más baja donde hay unas plataformas metálicas por las que a parte de vivir más las cascadas, te puedes mojar mucho, aunque con el clima que hace aquí, como que apetece mojarse sin problema.

Las Cataratas en su lado brasileño fueron nombradas Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1986, dos años más tarde que las argentinas.

Desde este punto vuelves a subir por el ascensor hasta un poco más alto. Para unas fotos desde otro ángulo.

Y poco después llegas a la parte donde hay alguna tienda pequeña con souvenirs para comprar algo. Y se daría por concluida la visita a las Cataratas desde el lado brasileño. En unas dos horas y poco más se pueden visitar desde Brasil. Más el trayecto de ida y vuelta a donde donde estes alojado.

Al salir, nos dirigimos se nuevo a frontera, en la cual aún hicimos una parada (segundo viaje) para foto típica de la frontera. Después ducha y cena en el pueblo pequeño de Iguazú, y a esperar al día siguiente.

Día 2. CATARATAS DE IGUAZÚ. LADO ARGENTINO

Para visitar el lado argentino de las Cataratas de Iguazú, se necesita mucho más tiempo. Aunque con toda una mañana te bastará. Vives mucho más las cataratas, e incluso tomarás un tren que te va llevando por las diferentes áreas de visita.

También has de caminar por pasarelas por en medio de los bosques hasta ir llegando a las cataratas.

Vas caminando y caminando, todo plano por eso. Hasta que vas llegando al punto fuerte de las cataratas. La Garganta del Diablo.

Un sonido bestial del agua al caer y que puedes casi tocar gracias a las pasarelas.

Cuando sales de ahí, todavía queda la opción si es que la has reservado con anterioridad, de coger una pequeña embarcación, que va subiendo por el río hasta llegar a una cascada y dónde te meten debajo. Es una sensación genial. Si vas, no dudes en reservar a una hora concreta, hacer esto. Para reservarla, lo podrás hacer al principio de entrar al parque. Hay unas casetas donde te informan de lo que puedes y debes hacer en el parque y a parte podrás reservar. No te preocupes si llevas mochila o ropa que se pueda mojar. Al subir a la embarcación te facilitarán una bolsa impermeable para que puedas meter tus pertenencias y queden libres del agua. Aconsejo 100% llevar bañador o bikini y algo de ropa de repuesto, pues acabarás mojado totalmente.

La sensación de llegar adrenalina al meterte debajo de la cascada es tal, que saldrás relajado al acabar de hacerlo.

Y al acabar ya queda tan solo, volver a la entrada con la satisfacción de haber visto uno de los paisajes más deslumbrantes del planeta. Sales y tienes el tiempo para comer algo y empezar camino de regreso a Buenos Aires. Ya sea en avión o en bus nocturno (segundo viaje).

Bariloche

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