Día 12. Playa de Mekičevica (despedida) – recorrido isla Hvar – Dubrovnik.

Cuando llegamos a la isla de Hvar, no esperábamos gran cosa. Creo que lo mejor de un viaje es no ir con demasiadas expectativas, pues así te dejas sorprender. Reservamos nuestra estancia en Villa Marinese. Unos apartamentos amplios, muy cerquita del centro histórico, donde nos recibió Antonela. Tras preguntarnos si queríamos beber algo, nos invitó a un agua y una cerveza, lo que quisimos. Acto seguido, nos sentamos en una terraza y nos explicó bastante detalladamente lo que se podía hacer en este pueblo y en la isla. Nos recomendó playas donde ir y cómo llegar. Y con su dulce sonrisa, hizo que nuestra llegada fuera encantadora. Antonela es de esas personas que enamora. Cuando improvisamos le dijimos in person, si tenía disponibilidad del apartamento una noche más. Pues nos encantó todo lo que veíamos, así que de nuevo improvisamos, e hicimos noche extra y variamos un poco la hoja de ruta. Para la última mañana, disponíamos de unas horas para despedirnos de nuestro rincón favorito en cuanto a playa se refiere y queríamos ir de nuevo a Mekičevica, por cercanía, antes de irnos a coger el ferry que nos llevaría a tierra firme para seguir camino a Dubrovnik. Antonela nos dijo que como no tenía ocupada la habitación que podíamos dejar las cosas e incluso ducharnos antes de salir sin coste alguno. Estuve un rato hablando con mi inglés de Cuenca con ella y su madre, que viven en el piso de arriba de nuestro apartamento. No sé cuál de las dos era más encantadora. Charlamos de Barcelona, Andalucía que le gustaba a su madre, y por supuesto de Hvar, preguntándome si nos había gustado y demás. Me ofrecieron tomar algo en su salón de casa. Me sentí como si las conociera de años y eso me encantó. Sin duda las echaré de menos. Y recomiendo que si queréis venir por aquí algún día, vengáis a su apartamento, Villa Marinese. Incluso tengo el teléfono de contacto, para reservar directamente. Preguntadme.

Asi pues tras recoger prácticamente el equipaje, nos fuimos a la playita de Mekičevica.

Allí nos pegamos unos baños y alguna fotico.

Y tras estar solos en esta fabulosa playita, nos fuimos a recoger las cosas del Apartamento y ruta hacia Sućuraj.

Este pequeño pueblo está situado en la punta más al este de Hvar. Hay que decir que el camino de Hvar hasta Sućuraj, es realmente precioso. Campos de olivos, montañas, pinares junto a cipreses, y vista a tierra firme, y otros islotes. Recomiendo totalmente pasar por este trayecto de una carretera preciosa.

Y desde Sućuraj tomamos un ferry que nos lleva de nuevo a tierra firme. Los ferrys de aquí son más pequeños pues unen dos pueblos a su vez pequeños también. El trayecto desde aquí también es más barato. Y dura tan solo media hora. Sućuraj es un pueblo muy pequeño, aunque si quieres comer algo antes de subir al ferry recomiendo el restaurante Fortica.

Y ya llegamos a tierra firme dirección a la Perla del Adriático. Dubrovnik nos estaba esperando. Pero hasta llegar, teníamos que pasar por paisajes preciosos.

Hasta que finalmente entramos por un puente impresionante, y llegábamos a Dubrovnik, La Perla de Adriático.

Una ciudad que llevaba mucho tiempo con querer visitarla. Una maravilla a pesar de estar reconstruida varias veces, donde el pasado y el presente se juntan. Donde pasear por sus calles y callejuelas es tan romántico como pueda ser por ejemplo Florencia. Pero es Dubrovnik. Tantas cosas que hacer y ver en Dubrovnik, que no hay páginas es ente blog para tanta fotografía. Una ciudad super mega fotogénica donde cada rincón es cúmulo de sensaciones. Un vestigio del pasado y una escena de Juego de Tronos. Jajajaja. Dios cuánto merchandising de la serie. Impresionante. Pero empezemos con el recorrido. Nos fuimos hasta una de las entradas principales, La Puerta de Pile, es la puerta que da acceso a la ciudadela.

Aunque desde ahí también se divisa La Fortaleza de Lovrijenac, edificada encima de una roca se unos 37 metros, que servía de defensa de la ciudadela.

Ya entrando en la ciudadela, y flanqueando La Puerta de Pile, encontramos La Torre Minčeta, el punto más alto de todas las murallas de Dubrovnik. La más majestuosa y desde dónde se domina toda la ciudad. Es de los siglos XIV y XV.

Ya dentro de la ciudadela, encontramos La Fuente de Onofrio. La principal fuente fuente del centro de la ciudad, en forma de máscara y que dispone de 16 grifos.

Justo en frente de la fuente encontramos la que para mí es la más bonita de todas las Iglesias de Dubrovnik, La Iglesia de la Santa Salvación. La cual resistió al gran terremoto que asoló la ciudad en el 1667. Es un edificio renacentista, con un rosetón increíblemente bello.

Y justo al lado de está iglesia está el Palacio Franciscano. Es del siglo XIV. Dentro se puede ver el claustro, que por cierto vale la pena visitarlo. Destacan los capiteles diferentes en cada columna. Un edificio preciosos que sale en todas las postales de Dubrovnik y que yo tenía muchas ganas de ver. En su fachada lateral que da a la misma calle Stradun, con un impresionante portal gótico, que sobrevivió al terremoto de 1667. Se refleja una Piedad, muy bella.

La calle donde se encuentra el complejo franciscano se llama Calle Stradun, calle principal que va desde la Puerta de Pile, hasta la Plaza de la Luz o Luza Trg. La calle llena de tiendas y de la cual salen callejones por los que puedes perderte. Escalinatas y restaurantes te esperan a su paso.

Al día siguiente, íbamos a dedicar la mañana a ver el resto de Dubrovnik. Y quedaba hacer el recorrido por las murallas y más sitios.

Día 11 / Día 13