Día 13. Dubrovnik – Trogir.

Pues tras salir del apartamento, nos dirigimos de nuevo a la ciudadela de Dubrovnik. Y empezamos la visita subiendo a la muralla. La Muralla recorre y envuelve a toda la ciudadela. Y puedes ver la ciudadela desde puntos diferentes y pudiendo fotografiar todos los rincones. A mí Dubrovnik me pareció de lo más fotogénico que puede ser una ciudad.

Desde lo alto, todo tiene su qué.

Y seguimos viendo la ciudad desde la ciudadela e incluso el pequeño islote que estás en frente de la ciudadela. Lokrum.

Un sin fin de rincones puestos para ser fotografiados.

Y así tras unas dos horas o más, acabamos de recorrer toda la muralla y constatar que fue una de esas visitas que has de hacer sí o sí. No tiene desperdicio, a pesar del calor que puedas pasar. Así que bajamos a la ciudadela de nuevo y tocaba refrescarse un poco. Lo hicimos en la Fuente de Onofrio, donde además de mojarte la cabeza puedes rellenar alguna botella de agua pues es muy buena y sale ligeramente fresquita.

Voy a seguir recorrido de los sitios que ver en la ciudadela de Dubrovnik en el punto donde lo dejé el día anterior. Estábamos en la Plaza Luza. Allí se encuentra un edificio impresionante. El Palacio de Sponza. Un palacio gótico renacentista que fue centro administrador de la ciudad, para luego ser convertido en la primera institución literaria de Dubrovnik. Hoy conserva documentos y archivos de la ciudad, junto con datos históricos muy interesantes.

Junto al Palacio Sponza, se encuentra el Campanario de Luza que data del 1463. Las campanas sonaban en caso de incendios o peligros que pudiera sufrir la ciudad. Mide 31 metros, con una gran campana golpeada por los Zelenci, dos figuras de bronce tocando las campanas. También posee un reloj de 1644 en su fachada.

A su lado, otro edificio emblemático de la ciudad, el Gran Consejo, unido al Palacio del Príncipe. Gótico renacentista, reconstruido varias veces por culpa del terremoto e incendios varios. Hoy se le llama el Palacio del Príncipe, y conserva mobiliario, retratos y escudos de armas de la que un día fue la nobleza de Dubrovnik, y muchos objetos de gran valor. Cada columna de la fachada posee un capitel diferente.

En la misma Plaza Luza, encontramos La columna de Orlando (Orlandov Stup), que estaba tapada por estar en obras. Data del 1480. En el festival de verano de Dubrovnik, se hiza la bandera sobre esta columna hasta que acaba el festival. Dura del 10 de julio hasta eln25 de agosto. Y en ese tiempo podrás ver representaciones escénicas y artísticas por todos los rincones de la ciudad.

La figura de Orlando da la espalda a la Iglesia de San Blas. De estilo barroco se inauguró en 1715 siglo XVIII. San Blas, es el Patrón de Dubrovnik. Es muy querida por los habitantes de esta ciudad.

A unos pasos de ella encontramos la Catedral de Dubrovnik, de estilo bizantino, aunque acabó destruida y reconstruida al estilo neobizantino. El coro que alberga el órgano me encantó.

Saliendo de la Catedral, te puedes dirigir hasta el Puerto Viejo. El puerto desde dónde salían todas las embarcaciones rumbo a batallas y a comerciar. Hoy pequeñas embarcaciones amarran ahí, y otras dedicadas al turismo. Pero es un paseo que queda al margen de la ciudad y dónde se respira un aire mucho más tranquilo que en la ciudadela. Además si quieres cenar ahí, tienes varios restaurantes con vistas al puerto. Recomendable.

Seguimos callejeando por esas encantadoras calles y plazas hasta que repente dimos con una escalinata que conducía a una torre con un reloj y una iglesia. Nos quedamos sin habla pues el juego de luces y tal, parecía incluso más maravillosa que la propia escalinata de la Piazza D’ Espagna, en Roma. Se llega desde la Plaza de Gundulić. Allí destaca una estatua de bronce del poeta de la libertad Iván Gundulić, del año 1892. En el pedestal de la estatua hay 4 relievesc escenas del poema épico Osman.

Desde aquí y a partir del callejón de la derecha se puede ver La Escalinata, de estilo barroca del año 1738.

Está Escalinata, llega hasta la Plaza Bosković. Allí encontramos La iglesia de San Ignacio. Jesuita y barroca edificada entre los siglos XVII y XVIII. Posee un altar precioso con frescos preciosos.

Y pegando a está iglesia, se halla el Colegio Ragusimum, una renombrada casa de estudios de Dubrovnik, donde su torre con reloj de la fachada destaca por encima de todo.

Otro edificio importante y sitio que visitar es el Convento de Santo Domingo, en cuyo interior se puede ver un fresco de Tiziano del siglo XVI dedicado a María Magdalena. Y en la fachada sur un pórtico románico que a mí me pareció más bien gótico pero increíblemente bello.

Hay muchos rincones para ver en Dubrovnik que bien podrías ver en dos días completos. Casi me pasa lo de Florencia. Ese síndrome que te ocurre cuando ves tanto arte junto. El síndrome de Stendhal.

Una ciudad que te dejará prendado y enamorado para siempre.

Y ya tras comer en una bonita plazetuela, regresamos hacia Trogir, donde íbamos a pasar nuestra última noche en Croacia.

Día 12 / Día 14