Día 18. Amazonas.

El segundo día, nos levantamos temprano y tras el suculento desayuno, nos dijeron que teníamos que ponernos unas botas de agua altas que nos dejaron. Dios! Daba un poco de cosa. Pero todo el mundo lo hacía y no pasaba nada. Íbamos a caminar por la selva y navegar por una zona de manglares con una barquita. Qué ganas teníamos de empezar!

Nos adentramos en selva y empezamos a caminar. No vimos ningún animal grande pero sí que los había pues el sonido era real de una selva.

En algunos tramos que podrían ser más húmedos y encontrarnos con algún animal que no quisiéramos, habían construido unas pasarelas de madera, elevadas, para que pudiéramos pasar y ver los ecosistemas mejor.

Incluso vimos un árbol muy alto en el que le habían acoplado una escalinata de caracol, para poder subir a él y ver cómo era la selva por encima de los árboles y palmeras.

Tras una caminata de casi dos horas, y de no ver a ningún animal, salvo una mariquita, llegamos a una zona pantanosa, por la que íbamos a pasar subidos en otra barcaza.

La humedad era altísima como es natural. Pero como estamos en el pulmón del mundo, pues como que nos daba igual. Solo queríamos que no se acabara nunca esa excursión.

Y así poco a poco llegó otro atardecer, que para nosotros sería el último en la selva. Pero nos llevábamos un recuerdo imborrable para siempre.

Tras cenar y ver de nuevo a un tapir, nos hicimos fotos de despedida. Pues desde allí y al dia siguiente, íbamos a empezar el regreso a Barcelona. Pero eso sí. Quedándonos con la cantidad de cosas que hemos visto en este maravilloso y único país que es Perú.

Día 17 / Día 19