Día 14. Trogir despedida por sus calles – Barcelona.

Y nuestra última mañana en Croacia la dedicamos a ver de nuevo el centro de Trogir y en especial la Catedral de San Lorenzo con la que me había quedado con las ganas de visitar.

Posee un pórtico y altares preciosos que no había visto en otras iglesias. Además puedes subir a la torre y divisar la bonita plaza a sus pies. Lo primero que llama la atención de la Catedral, es su portal románico del siglo XIV-XV.

En él se pueden observar las figuras de Adán y Eva, imágenes de los meses del año con los trabajos que se hacen en cada mes, capiteles con figuras de ángeles, figuras mitológicas y simbólicas y los leones en la base. Se halla en el Atrio de la Catedral, y es de una belleza escandalosa. Este portal fue construido por Radován y sus discípulos.

Ya en el interior, la Catedral de Trogir, posee tres naves con tres ábsides semi-circulares construida en los siglos XIII y XIV.

Del techo cuelga un Cristo pintado del año 1440.

En el altar mayor un cimborrio del siglo XIV.

El coro, del siglo XV es preciosos y muy bien conservado. Construido por Iván Budislavić.

A la izquierda del altar en la nave lateral izquierda, el Altar del Cristo de la Buena Muerte o el Altar de la Santa Cruz. Tallada en madera.

El púlpito en mármol.

A la izquierda está la Capilla de San Blas, el sarcófago con el cuerpo del Beato obispo Iván. Si si. El obispo que daba sus misas en croata en vez de hacerlo en latín.

Luego está la sacristía, que alberga joyas dignas de un museo religioso. No se podían hacer fotos, pero como no había nadie…..

Y ya subiendo a la torre del campanario, por unas escaleras de caracol de piedra primero, llegamos al primer piso de la iglesia. Desde dónde se ven unas vistas preciosas de la plaza de San Lorenzo.

Así como el gran rosetón gótico de la iglesia.

También se aprecian desde un balcón varias gárgolas, entre las que destaca una cabeza esculpida del siglo XV del maestro Pozdanić.

Y subiendo el último tramo de escaleras se llega al campanario en si. Con 4 campanas y desde dónde se divisa toda la ciudad de Trogir.

ya solo quedaba bajar y dar un último vistazo a la ciudad.

No olvidéis ver el Baptisterio, que yo con las prisas no acceso finalmente.

Y a mediodía ya teníamos que ir al aeropuerto internacional de Split. Otro viaje más y muchas cosas aprendidas. Croacia. Un país único. Volveré seguro.