Montmartre y el bohemio parisino. Día 2.

Montmartre es una colina a 130 metros de altitud, cercana a la ciudad de Paris. En ella han pasado muchas cosas desde una edad media hasta nuestros días. Hoy en día todavía se le llama el barrio bohemio de París, entre otras cosas por lo que se vivía a finales de siglo XIX y principios del XX. Se encuentra en la orilla derecha del Sena, y se ha convertido uno de los barrios que hay que ver si o si si vienes a París.

El barrio de Montmartre, va desde Place Pigalle hasta la Basílica de Sacré Coeur.

La Basílica de Sacré Coeur, fue construida entre los años 1876 y 1912. Y es el monumento que se ve desde todos los puntos de alrededor.

Es el símbolo de Montmartre. Estilo entre romano y neobizantino, es una basílica menor, que influyó en edificios religiosos construidos posteriormente. La planta tiene forma de cruz griega y dispone de cuatro cúpulas. El domo central mide 80 metros de altura. Desde la entrada principal, desciende una escalinata, en la cual te puedes sentar mientras divisas una panorámica impresionante de la ciudad de Paris. A la vez que podrás encontrar algunos artistas con sus pequeños espectáculos. Se puede llegar hasta la iglesia con el funicular de Montmartre, desde la zona de Pigalle.

Pero antes de llegar aquí, y tras dejar el metro en la parada de Pigalle nos dispusimos a ver lo más interesante de la parte baja de Montmartre donde se concentran muchas tiendas, cafés y algún que otro sitio emblemático de la ciudad de Paris. Como por ejemplo el famoso Moulin Rouge.

Otro gran símbolo de la noche parisina desde el siglo XIX. Construido en 1889 por el español Josep Oller, fue inaugurado en plena Belle Epoque. Un periodo que iba desde las últimas décadas del XIX hasta la primera guerra mundial. A mediados del siglo XIX, Montmartre junto con Montparnasse se convirtieron en centros artísticos de Paris. Y en el Moulin Rouge no era extraño ver a pintores del impresionismo que dejaron grabadas sus obras. Uno de ellos fue Toulouse-Lautrec.

El Moulin Rouge se llenaba de ansiosos por ver actuar a magia, cantantes, bailarines y actores de todos los tipos. Y como cabaret que fue, todo el que actuaba lo hacía bajo los tonos subidos del humor y lo atrevido y morboso. Fue la versión francesa a los Music Halls ingleses.

No fue el único cabaret aunque sí el más llamativo por su molino rojo en la fachada. Otro cabaret muy conocido fue Le Chat Noir, ahora convertido en un café.

Y uno muy pequeñito llamado Lapin Agile. Aquí se cuenta que Picasso pintaba servilletas con dibujos para pagar sus consumiciones.

Y desde el Moulin Rouge caminando hacia la izquierda llegarás a la esquina con una calle donde encontrarás el Café Les Deux Moulins. Este se hizo famoso por ser el bar donde se rodó una de las películas francesas de más éxito de los últimos años, Amélie. (El fabuloso mundo de Amélie Pouloux). Como fan que somos de esta película no dudamos en hacer un café en tan emblemático lugar.

Y tras disfrutar de este momento medio friky continuamos subiendo hasta la parte alta de Montmartre, no sin antes hacer una parada en lo que fue un restaurante abierto al aire libre que se inauguró a principios del XX. El Moulin de la Galette. Se encuentra en la Rue Girardon. Es el único molino que queda en pie, que en su momento estuvo en funcionamiento como tal y ahora es visita obligada para paseantes.

Y así poco a poco se va ascendiendo entre restaurantes, estrechas calles y tiendecitas muy agradables y que hacen del paseo por Montmartre, una preciosa visita.

Y ya por fin, se llega a la Place Du Tertre, una encantadora plaza, donde podrás encontrar todo tipo de pintores y vendedores de cuadros y láminas de dibujo, para encandilar al turista y hacer perdurar el sentimiento de pintores que pasaron por aquí en su momento. Pissarro, Modigliani, Van Gogh, Matisse, Duchamp, Derain, Degas, Renoir y Lautrec...

De aqui, donde te puedes hacer otro café en alguna terracita, tienes la vista a la Basílica Sacré Coeur. Y muy cerca encontrarás los únicos viñedos que quedan en todo Montmartre.

Montmartre estaba lleno de viñedos hasta la época de Napoleón en el que fueron destruidos casi todos a demás de unos conventos que habían. De todo ello solo queda este pequeño trozo con unas pocas viñas. Y tras pasar toda la mañana por este barrio viendo mucha gente, paseando y bebiendo cafés….nos dispusimos a bajar por la escalinata que desciende desde Sacré Coeur. Pasamos por un tiovivo que casualmente también salía en la película de Amélie.

También puedes bajar por una calle llena de escaleras y farolas que resulta muy fotogénica. Como fuimos varias veces, también bajamos por ella. Hablamos de la Rue Foyatier.

Es difícil verla vacía, pero si tienes un poco de paciencia seguro habrá algún hueco que podrás fotografiar sin nadie.

Solo nos quedaba coger el metro en dirección al hotel, en una de esas estaciones modernistas que tanto me gustan.

Habíamos pasado un día genial y muy entretenido disfrutando mucho de uno de los corazones vivos de Paris. Montmartre, seguirá teniendo ese espíritu y alma bohemia que una vez fue el paraíso para muchos.

Día 1 // Día 3