Día 4. Ica – Nazca – bus nocturno a Arequipa.

Hoy volvíamos a tener un día intenso. Así que nos levantamos pronto y con un taxi nos fuimos a ver el Oasis de Huacachina. En el año 2005, se visitaba tranquilamente y no había que pagar nada. A día de hoy, lo han hecho parque y tiene una entrada a pagar.

Se trata de un oasis en medio de unas montañas de arena. No son dunas. Son montañas reales de arena.

Alrededor del oasis había una serie de casetas donde podías alquilar tablas de sandboard y tirarte por las altas montañas. Hicimos un intento o dos y aquello no daba para más. Y eso que teníamos a una esquiadora de nieve entre nosotros. He de reconocer que nos reímos mucho. Casi parecíamos profesionales. El Oasis parecía que estuviese abandonado de la mano de Dios. No supimos ver si había vida en sus aguas. Cómo paisaje era espectacular. Todo esto fue en el 2005. Ahora, podrás hacer una excursión con Boogie por las dunas y seguir alquilando tablas para el sandboard. Desde aquí volvimos a la ciudad de Ica, la cual no queríamos visitar pues de pasada no vimos nada interesante. Por lo que he leído, quedó bastantes destruida tras el terremoto del 2007.

Nos vinieron a buscar en taxi y nos llevaban directamente a Nazca. El trayecto era aburrido en cuanto al paisaje. Tan aburrido que hasta el propio conductor se iba durmiendo (momento friky y real del día)

En Nazca teníamos reservado un vuelo en avioneta para divisar desde el aire las famosas y enigmáticas líneas de Nazca. Datan de mil años atrás aproximadamente. Estos geoglifos se hallan en pleno desierto y solo se pueden ver desde el aire.

En cuanto te subes a la avioneta el piloto te explica que puede ser que te marees. Hay bolsas suficientes para cada pasajero por si acaso. La avioneta era para 4 personas. El piloto y nosotros tres. También nos dijo que la avioneta podía planear aprovechando las corrientes de aire. Así, de esta manera nos sentimos más seguros.

Otra recomendación es que no intentemos fotografiar lo que estaba al otro lado de tu asiento, invadiendo al compañero de al lado, pues el piloto hará dos pasadas por cada dibujo que veremos, y así puede hacer fotos el de un lado y el del otro. Y realmente fue así.

Volando volando, vimos varias de las figuras típicas. El colibrí, una flor, algo parecido a un humano…..

Una experiencia única e inolvidable. No vas a salir de allí pensado que has descubierto el significado de todas esas líneas, pero habrás visto algo que poca gente ha visitado.

Al aterrizar, nos fuimos directos a la estación de autobuses. El pueblo de Nazca era poco más que una calle y no vimos nada interesante para recorrer. A dia de hoy seguramente haya crecido, pues todo en Perú ha cambiado a partir de ser nombrado el Machupichu, nueva maravilla del mundo. Teníamos reservado un autobús cama para pasar la noche en dirección a Arequipa. Íbamos a probar este tipo de vehículos por primera vez en nuestra vida. Resultó ser maravilloso.

Día 3 / Día 5 y 6