Día 6. Page – Zion National Park – Kanab

Tras desayuno y checkout en el hotel, emprendimos viaje hacia uno de los parques más importantes y queridos por los lugareños, el Zion National Park.

Recuerdo que en Page hacia un viento fuerte e incluso algo de frío. Los cambios de temperatura del día a la noche son algo bruscos.

A partir de este día íbamos a improvisar el viaje, aunque con algo de conocimiento de lo que queríamos ver y visitar. Pero ya no teníamos ningún hotel reservado. Nos fuimos adentrando en zona de montaña viendo paisajes impresionantes.

Hay algo en este viaje que nos encanta. En la entrada de cada parque nacional, te dan como un periódico pequeño donde te explica todo lo relacionado con el parque. Actividades que puedes hacer, rutas de senderismo, áreas de picnic, tiendas de souvenirs y en general características del paisaje, flora y fauna que puedes encontrar. Así que cuando llegamos al Zion National Park nos dieron el librito y nos ayudó mucho a la hora de escoger una ruta de senderismo. La ruta más importante que hay en el parque. Antes de llegar al parking en el que podrás aparcar no muy fácilmente, fuimos haciendo varias paradas, para ver el paisaje increíblemente hermoso que íbamos viendo. Podría ser como el mejor de los Pirineos pero más a lo grande. Como casi todo en Estados Unidos. Zion es otro cañón, aunque ni tan profundo ni tan largo. Está dividido en 9 zonas. Hay una lanzadera de una a otra y en cada zona otra lanzadera que pasa por los diferentes puntos. Nosotros nos fuimos a la zona 9 , pues desde allí se accede a uno de los senderos más vertiginosos y el más espectacular. Angel Landing.

Pero hasta llegar ahí, fuimos bajando por la carretera serpenteante que va hasta que llegas al parking general. Al no encontrar sitio, accedimos a la zona 9 directamente y allí pudimos aparcar. Desde allí en lanzadera hasta el comienzo del Angel Landing. Es un recorrido que se puede hacer entre 4 y 5 horas.

El sendero Angel Landing empieza pasando un río, y en camino ascendente con poca pendiente. Poco a poco vas subiendo hasta llegar a una zona más rocosa en la que se asciende por un camino en forma de zig zag con bastante pendiente.

Tras una fuerte subida, viene otra, pero está con un montón de escaleras. Si vas subiendo sin prisa, conseguirás llegar arriba sin problema. Ves a tu ritmo y no habrá problema. Ah! Y no olvidéis siempre que hagáis una caminata, las botellas de agua que creáis necesarias.

La verdad es que compensa mucho esa gran subida por las vistas del cañón de Zion. La parte mala es que en el mirador te vas a encontrar con mucha gente. Y eso que nosotros estuvimos en abril que aún no es la temporada alta. En verano debe de estar abarrotado.

Pues bien a partir del mirador solo quedaría un último trayecto, solo recomendado para gente que no sufra de vértigo. Desde el mirador se asciende por una roca ondulante pero bastante lisa. Para subir por ella tan solo hay una cadena donde se puede agarrar, tanto el que sube como el que baja. Y justo en la parte más alta, donde se encuentra una cresta rocosa, solo puede pasar una persona. Pues bien. Solo subió uno de nosotros por tema vértigo y cansancio. A mí particularmente, me pareció peligrosillo, pues para empezar, tanta gente y algunos poco preparados, me dio respeto. Así que yo no llegué a la cumbre del Angel Landing por muy poco. Pero me bastó con la vista del mirador y todo el camino recorrido.

Así que tras más de dos hora y media que habían transcurrido, iniciamos el descenso, poquito a poco y sin prisa.

Al llegar abajo, nos dirigimos con la lanzadera hasta el final. Allí había una super tienda donde nos pudimos refrescar, y comprar algún regalo en forma de souvenir. Por cierto, al irnos pudimos ver una familia de ciervos que acampaban a sus anchas por allí. Qué maravilla!

Justo después volvimos a coger el coche y dirigirnos a Kanab. Una pequeña población no muy lejos de allí que nos iría de maravilla para las posteriores visitas. En esta ocasión mientras conduciamos, fuimos haciendo la reserva por Booking, de un hotel que parecía tener muy buena pinta.

El hotel Parry Lodge http://www.parrylodge.com es un hotel muy peculiar y famoso en la zona. En la época esplendorosa de Hollywood, muchos eran los actores, actrices y demás trabajadores del cine, que se hospedaron aquí. La forma del edificio principal ya destaca por su originalidad, y su decoración a parte de cientos de fotografías del mundo hollywoodiense que pasó por aquí, es la típica de una casa del lejano oeste, con su establo y coche antiguo incluido.

Las habitaciones son enormes y las camas King size como en todos los hoteles en los que hemos estado. Hasta tiene un tocador con bombillas alrededor del espejo para que te puedas ver como una estrella de Hollywood. Por estas zonas se rodaron muchos westerns. Tras dejar el equipaje en el hotel, nos fuimos al punto de información del pueblo. Entramos para preguntar qué es lo que teníamos que hacer para acceder al sorteo que se celebra a diario, para poder hacer el trekking y ver The Wave, La ola. Es un recorrido en pleno desierto de roca, para ir a ver otro de los paisajes que seguramente habrás visto como salvapantallas en alguna ocasión y que habrás pensado donde estaría ese sitio maravilloso.

Nos dijo un hombre que trabajaba allí, que el sorteo para ver The Wave era a las 8.30 de la mañana. Que teníamos que ir antes para rellenar unos cupones con toda nuestra información y pasar luego a una sala donde se celebraría el sorteo. Así que decidimos que al día siguiente madrugaríamos para ver si teníamos suerte. Pero eso sería al día siguiente.

Al atardecer nos fuimos a ver el pueblo de Kanab. Típico pueblo americano con poquita gente, pero muy encantadores. Una mujer de una tienda de regalos nos dijo que había estado en Málaga cuando era joven. Y que le encantaba España. Así que ese tópico de que no saben dónde está España y tal lo reservaremos para esos montones de ignorantes que hay en todas partes. Aquí, allí y más allá.

Para cenar solo vimos un sitio que parecía que estaba bien. El Rocking v Café

Entramos y dios!!!! Estaba abarrotado de gente. El dueño amablemente, nos dijo que esperáramos 10 minutos y en breve nos daría mesa. Aprovechó para preguntarnos de donde éramos, qué habíamos visto y lo que queríamos ver. Le contestamos que al día siguiente íbamos a intentar, mediante el sorteo, poder visitar The Wave (la ola). Sonrió y dijo que era muy difícil que nos tocara el sorteo aunque no imposible. Nos tocó la cabeza a los tres, a ver si así nos daba suerte y al momento nos dio mesa en el piso de arriba. El restaurante era muy coqueto y en sus paredes cuadros a la venta junto con información de lo que podíamos hacer y ver en los alrededores de Kanab. Cenamos en una mesa junto a la ventana y nos dispusimos a cenar algo típico de la zona. He de decir que la cena fue la más exquisita de todo el viaje hasta el momento. Al día siguiente íbamos a tener una noticia sorprendente que modificaría los planes de nuestro viaje.

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