Día 7. Camino a Chivay

Hoy nos dirigimos al Valle del Colca. Haciendo noche en Chivay. Un pequeño pueblo de montaña situado en el curso de río Colca, y dónde se puede disfrutar de sus aguas termales. Todo esto en medio de un paisaje de montaña impresionante y con el segundo cañón más profundo del mundo.

Nos llevan en un bus, el cual nos viene a buscar al mismo hotel Las Torres de Ugarte. De allí vamos recogiendo a más gente hasta que paramos en una pequeña tienda para comprar hojas de coca, caramelos y lo que queramos que lleve coca. Por qué? Para acostumbrarnos a la altura y no padecer los síntomas del mal de altura.

Nos explican cómo hacer para mascar coca y masticarla hasta que pierde su sabor. La primera vez que fuimos me acabo doliendo muchísimo la cabeza, y no encontraba ningún medicamento para ello. Al final una turista me facilitó algo parecido a Paracetamol, y me acabó por desaparecer el dolor. Con esto quiero decir que a mí el masticar coca no me ayuda y en esta última vez, ya fui con una caja entera de Paracetamol, que realmente fue lo que me salvó. Pero a mucha gente sí que le hace efecto masticar coca. Así que no dejéis de hacerlo. Y poco a poco íbamos dejando la provincia de Arequipa y empezando a ver paisajes solitarios y a la vez bellos.

Íbamos haciendo paradas a lo largo de las horas de autobús. Una primera parada para tomar algo, en algo parecido a una aldea y con un paisaje muy extraño y a la vez precioso.

Hicimos una segunda parada en el punto de más altitud que nos íbamos a encontrar.

Más tarde en una especie de granja, donde animales típicos de la zona como llamas y alpacas acampaban a sus anchas por el inmenso campo entre montañas.

Y así poco a poco íbamos llegando al valle del Colca y su población más grande, Chivay.

Y ya llegamos al pueblo de Chivay, donde nos llevaron a un restaurante a comer, y después al hotel. Teníamos la tarde medio libre. Y nos decantamos por ir a unos baños termales, que se encontraban a las afueras de Chivay. Nos llevaron en el mismo bus y he de decir que fue una experiencia muy relajante. Los baños eran muy sencillos, pero encantadores y nada masificados. Así que disfrutamos un buen rato del agua termal junto al río.

Ya por la noche nos llevaron al hotel. Al día siguiente teníamos que madrugar para ver todo el valle del Colca, y poder disfrutar de unos paisajes de ensueño, y la posibilidad de ver algún cóndor. Aún aprovechamos para cenar en la misma plaza del pueblo, comida típica de la zona.

Fue un día genial y habíamos visto unos paisajes brutales. No dejes de venir aquí si pasas por Arequipa. Vale la pena y mucho.

Día 5 y 6 / Día 8