Día 7. Kanab – Red Canyon – Bryce Canyon – Pink Dunes – Kanab.

Nos despertamos muy pronto y desayunamos en el hotel Parry Lodge. Teníamos que ir al punto de información de Kanab para ver si nos tocaba el acceso a The Wave.

Hay dos formas de acceder. La primera es mandar por internet una solicitud. Por ejemplo quiero ir el 15 de abril. Lo mandas, y un día antes, te avisan del sorteo y si has sido seleccionado o no. Solo darán la plaza a 10 grupos. Los grupos pueden ser de 2,3,4,10 etc. Pero solo a 10 grupos. Si vas de forma individual contará como grupo.

La segunda opción es ir al punto de información de Kanab y hacer el sorteo. Nosotros que no habíamos hecho el intento por internet, nos decantamos por asistir al sorteo en el mismo Kanab. Solo salen elegidos en Kanab 6 grupos.

En total 16 grupos que pueden acceder al día. Ni uno más ni uno menos. La noche anterior, el dueño del Rocking v Cafe, nos dijo que gente del pueblo todavía no habían visto the Wave porque no habían tenido la suerte de que les tocara. Nosotros el no ya lo teníamos así que no esperábamos nada.

Sabíamos que era muy complicado y casi imposible. Pero en el interior de mi, pensaba que con lo afortunado que he sido muchas veces a la hora de viajar, que aún habría aunque fuera, un 1% de posibilidades.

Llegamos al punto de información de Kanab y tras rellenar una solicitud por grupo, la entregamos y nos pusimos a disposición de la suerte.

Estábamos en la sala donde se iba a realizar el sorteo y una chica joven dijo que para el sorteo solo solo podían quedar los titulares de cada solicitud. Así que se quedó Benet en la sala y nosotros nos fuimos fuera. Calculo que en total habrían unas 100 personas. Yo salí a la calle y los nervios no paraban de correr por mis venas. Manu se quedó en una antesala. El sorteo se hacía con un bombo de lotería a la antigua usanza. Cómo los que teníamos cuando éramos pequeños.

A los 10 minutos empezó a salir gente del edificio y yo no veía ni a Manu ni a Benet. De repente sale Manu gritando que nos había tocado!!!!!!!

Dios!!!! Qué momentazo!!!! Las lágrimas brotaron solas de tanta emoción. Algo que parecía imposible acabó tocándonos al primer intento. Eso sí es suerte. Entramos en la sala todos los afortunados y atendimos a las explicaciones de la chica joven de antes. Nos explicó que al día siguiente deberíamos ir al sitio. Nos dieron una tarjeta que deberíamos llevar a la vista, en todo el recorrido y otra tarjeta para dejarla en el coche. Nos explicó que es un trekking dificultoso de unas dos horas de ida y otras dos de vuelta aproximadamente. Más el rato que estás en the Wave. Nos dieron una hoja con fotografías en blanco y negro que haría la función de mapa pues al parecer, están sin señalizar. Podíamos ir a la hora que quisiéramos. Nos recomendaron llevar mucha agua y que posiblemente no habría cobertura de móvil. Y que si nos perdemos quizás tardarían mucho en encontrarnos. Vamos! Nos metieron miedo en el cuerpo. Al día siguiente veríamos y contrataríamos toda esa información.

Así, contentos y maravillados pensando en el día después, nos centramos en ese mismo día en el que estábamos porque aún teníamos cosas que hacer y visitar. Lo primero que hicimos es volver al hotel, para reservar una noche más.

Después salimos de Kanab y no muy lejos, encontramos un sitio que no habíamos visto ni sabíamos de él. El Red Canyon. Decidimos hacer una parada y estirar las piernas un poquito, que después de tanta emoción matutina, nos habíamos quedado algo agarrotados. Así que andamos durante casi una hora para ver el Red Canyon, que como su nombre indica, el color rojizo se hace muy vivo mientras lo vas viendo.

Bien vale la pena verlo un rato. No te hará perder mucho tiempo y te harás la idea de lo que íbamos a ver después.

Y a continuación llegamos a un paisaje lunar como poco. El Bryce Canyon. No está muy lejos de Kanab, y vuelve a ser otro cañón con unas formaciones rocosas, que dan la sensación de parecer catedrales pétreas surgidas de la tierra para poder ser vistas. En la entrada te vuelven a dar el librito informativo donde explica que hay varios trekings para hacer. Se accede una vez dejado el coche, a un mirador por el que puedes ir caminando para observar diferentes zonas y puntos estratégicos de una paisaje extraño y sorprendente.

Desde el mirador puedes comprobar lo que hace la erosión con el paso de los siglos, y de las construcciones extrañas que han ido formándose. Esta lleno de pináculos de piedra erosionados y muchos de ellos han adoptado formas parecidas a cosas o personajes.

Y si quieres ver una parte de estas formaciones desde muy cerca, aconsejo hacer la pequeña ruta llamada Navajo Loop, apta para todo el mundo. que junto con un el quenns garden te daras ospor satisfecho de ver lo más importante. Son unos cuatro kilómetros en forma circular donde podrás comprobar, que estas casi en otro planeta. Y además podrás ver una de las formaciones más curiosas llamada el martillo de Thor, referente del cañón.

Un cañón que no era de lo preferido que queríamos ver, pero que geológicamente resulta de un valor apabullante. Y para nada me arrepiento de haberlo visto. Eso que nos llevamos a la mochila.

Aquí también vimos un animalito que nos resultó muy gracioso.

Decimos volver a Kanab pero antes haríamos una última parada en un sitio que habíamos leído que estaba muy bien. Pink Dunes. Una gran extensión de dunas que si visitas al atardecer, dan la impresión que se hayan vuelto rosadas.

Si nunca has visto un paisaje de dunas, te lo recomiendo mucho. Hay visitas guiadas en vehículos preparados para ir por las dunas, y puede resultar muy divertido. La entrada es muy barata, casi simbólica. Nosotros ya llegamos un poco tarde y las vimos desde un mirador primero, y luego hicimos una pequeña sesión de fotos.

Y finalmente volvimos a Kanab, pues al día siguiente nos esperaba el trail más importante que vamos a hacer en mucho tiempo.

Día 6 / Día 8