Día 8. Valle del Colca – Arequipa.

Nos levantamos a las 5 de la mañana. El desayuno era bastante normalito y yo me decidí a dar un paseo por el pueblo antes de que nos vinieran a buscar al hotel, para ver el valle del Colca. Fue un momento muy agradable, ver cómo va despertando el pueblo. Además coincidía que era un día festivo, y tenían toda su plaza mayor engalanada con motivos diferentes.

Y ya a las 6 en punto nos vinieron a recoger para ver el valle del Colca, sus pueblos, el cañón del Colca y probar suerte para ver algún cóndor. La primera parada que hicimos fue en la plaza mayor de un pequeño pueblo, Yunque, donde nos deleitaron con algún baile típico de la zona y dónde podías comprar un montón de souvenirs.

No faltan mujeres que pidan fotografiarse contigo y alguna alpaca a cambio de una propina. Pregunta a ellas y así te haces una foto turistada total. Yunque es un pueblo pequeñito y muy tranquilo, en el que si lo prefieres, te puedes alojar en lugar de quedarte en Chivay. Tú decides. Los tours pasaran a recogerte igualmente por tu hotel.

Continuamos ruta por el Valle del Colca, viendo y disfrutando del paisaje. La primera vez que fuimos había una niebla de dos pares…y vimos nada y menos. Ha sido en este último viaje cuando nos hemos dado cuenta del maravilloso paisaje que nos perdimos la otra vez. Así que ha valido la pena volver. La siguiente parada que hicimos fue en el mirador de Antahuilque

El valle del Colca es el valle por el cual pasa el río del mismo nombre. A lo largo de su recorrido, unos 100 kilómetros, se pueden apreciar pueblos a ambos lados del río. Los pueblos del lado norte están peor comunicados entre sí. Y todo es más difícil para sus habitantes. Los del lado sur estarían mejor comunicados y por lo tanto contarían sus pueblos con más habitantes por ser más fácil desplazarse a lo largo del valle. A parte del turismo, los habitantes del valle del Colca, se dedican a la agricultura, cultivando en terrazas, que en época de lluvias demuestran todo su verdor y hacen de estos parajes, su característica casi principal.

Y cómo no!!!! También te vendían artesanía variada si querías comprar.

Continuamos ruta por el valle del Colca hasta llegar a otro pequeño pueblecito con encanto, Maca. Cómo centro del pueblo encontramos una calle larga llena de puestecitos donde venden todo tipo de artesanía. En el centro de la calle encontramos la iglesia de Santa Ana y justo alrededor de ella, un montón de mujeres con alpacas y llamas esperando a hacerse fotografías con los turistas.

Si quieres ver algún cóndor medio domesticados, aquí podrás hacerte fotos también.

Desde aquí, continuamos hasta casi el mirador del cóndor, una senda que te acerca al cañón del Colca para que te hagas una idea de su profundidad y de su vegetación. Posiblemente aquí ya puedas ver algún cóndor volar. Que es justo lo que nos pasó. Al parar con el bus, sobrevolaban por encima nuestro unos cuantos cóndores.

Un cóndor puede llegar a pesar unos 15 kilos y es el animal volador más grande del mundo. Impresiona verlos de cerca.

El paisaje es de una belleza impresionante, y te dejará sin palabras. Más si lo puedes ver con un día totalmente despejado.

Y la siguiente parada que hicimos ya fue el mirador de la cruz del cóndor

Desde aquí también puedes ver algún cóndor que vuelan aprovechando las bolsas de aire caliente. Su vuelo es majestuoso y pasarán por delante tuyo cual ave exhibiéndose en su mejor actuación.

Este es el sitio estrella del valle del Colca donde confluye el mayor número de turistas. Pero nosotros en Diciembre pudimos comprobar que no es la temporada fuerte, y no estaba para nada masificado.

Y en esta vez habíamos tenido la suerte de ver unos cuantos cóndores, cosa que no pudimos ver en el 2005. Así que nos sentimos muy afortunados.

Tras deleitarnos con los cóndores y del cañón, iniciamos ruta de vuelta a Chivay, haciendo una parada más, donde nos ofrecieron un refresco a base de cactus y Lima, muy refrescante. Al parecer en la zona del Colca, es muy típico hacer estos sorbetes del cactus. Son muy naturales y de un valor energético bestial. También iban bien para el mal de altura subes que todavía lo estás padeciendo llegados a este punto. La parada fue de media hora para degustar los sorbetes, y ver de nuevo vistas espectaculares.

Desde este punto, pudimos ver unos monumentos funerarios medio escondidos entre las rocas de una montaña que nos llamaron la atención.

Y con estas vistas, regresamos a Chivay a comer algo y salir para Arequipa. Nos chocó mucho ver en Chivay unos tuc tucs que hacían de taxi en el pueblo.

De camino a Arequipa, hicimos una parada en el mirador de los Andes.

Desde aquí se ven varios volcanes en el horizonte y te da una sensación de infinito que bien vale la pena ver.

Y ya llegamos a Arequipa. Reservamos unas horas en el mismo hotel para pegarnos una ducha y relajarnos antes de seguir ruta.

Día 7 / Día 9