Día 8. Kanab – The Wave – Moab

Y llegó el esperado día de hacer el trail para ver el asombroso paisaje de the Wave. Tuvimos que conducir aproximadamente una hora desde Kanab hasta tomar un desvío que nos llevaría al parking de Wire Pass Trailhead, en Escalante. Al tomar el desvío estuvimos más de 10 minutos por un camino de tierra, y ya pensábamos que no lo íbamos a encontrar. Pero finalmente dimos con el parking. Dejamos una tarjeta dentro tal y como nos habían dicho, y con el alma en los labios, empezamos a caminar. Llevábamos botellas de agua, y calzado apropiado pues debíamos caminar unas dos horas de ida y otras dos de vuelta. Tan solo llevábamos una hoja con fotografías en blanco y negro para saber los diferentes puntos por los que íbamos a pasar. Uno de nosotros llevaba otra cartulina verde visible en la mochila para confirmar que habíamos ganado el sorteo. Y al parecer, nadie sabe dónde está exactamente salvo si ganas el sorteo que te indica cómo ir. Todo un lujo para nosotros.

El camino no era muy complicado, ni de fuertes pendientes. Pero si lo haces en verano, el calor puede ser de lo más sofocante y extremo. Estábamos en abril y lucía el sol, aunque había ciertas marañas en el cielo.

El viento ha hecho el trabajo de modelar el paisaje que vamos viendo.

Poco a poco íbamos avanzando, y a cada paso que dábamos, la ansiedad por llegar iba en aumento.

Incluso en algún momento diferimos a la hora de tirar por un sitio u otro.

Pero no fue nada difícil ir siguiendo las indicaciones que nos habían dado. Cierto es que no nos íbamos encontrando con nadie. Salvo en el parking, ya no habíamos visto a nadie por lo que llevábamos de camino.

Realmente, caminar por una especie de desierto rojo, nos daba la sensación de que estábamos en otro planeta.

Cada vez quedaba menos por recorrer. Incluso llegamos a ver algún indicativo para tener como referencia. Así que eso de que no estaba señalizado del todo…no fue tan exagerado.

A cada paso que dábamos, nos dejaban alucinados las vistas de las montañas rocosas por dónde donde pasábamos.

Las gamas de colores tierra era colosal y admirables.

Sabíamos que nos quedaba ya muy poco, pues el paisaje comenzaba a parecerse a lo que habíamos visto por fotografías.

Hasta que de repente llegamos a lo que podría ser la antesala de la foto más buscada.

Y finalmente…tras algo más de dos horas…..ahí estaba la postal tan ansiada….

Allí si que pudimos ver a más gente. Un matrimonio europeo, y un fotógrafo del National Geografic, que había tenido la misma suerte que nosotros y allí estaba con su super equipo fotográfico, sacando fotos de todos los rincones y cada uno de ellos. Pero nos dejamos espacio para poder hacernos las fotografías como queríamos, sin nadie más que estropeará las fotos.

No me cansé de hacer fotografías. Junto a The Wave habían unas formaciones rocosas en forma de cerebros, que nos llamó la atención, aunque ya imaginaba mis que podríamos verlas.

Y tras estar más de una hora volteando alrededor y haciendo montones de fotografías, iniciamos la vuelta por el mismo recorrido.

Aún pudimos disfrutar del camino de vuelta, al ver a estos ciervos, en familia y escalando por abruptas paredes. Todo un momentazo para no olvidar.

Y tras otras dos horas de camino, llegamos al parking, cogimos el coche y nos pusimos en ruta hasta llegar a Moab, nuestra próxima parada. Éramos conscientes que habíamos sido unos privilegiados por poder acceder y ver esa maravilla paisajística. Nunca nunca nunca….lo olvidaremos.

Y así al anochecer llegamos a Moab. Habíamos reservado el Hotel Bowen en plena carretera del pueblo. Sencillo y acogedor, que además disponía de piscina, que no sabríamos si la podriamos disfrutar. Llegamos extasiados y emocionados por un día inolvidable. Al día siguiente más y no se si mejor. Pero una cosa teníamos clara, tal cual íbamos viendo cosas, la emoción iba a más. Todo nos parecía tan maravilloso…..y cada día más….

Día 7 / Día 9