Día 10. Puno – Lago Titicaca – isla de los Uros – Taquiles – Cuzco.

Despertamos en Puno y teníamos que visitar la isla de los Uros, un antiguo pueblo dedicado a la pesca en sus orígenes, y a la construcción de embarcaciones con juncos. Con el paso de los años, se decantaron por dedicarse al turismo tal cual. Vendiendo productos artesanales y poco más.

Nos dirigimos al puerto donde nos esperaban para llevarnos en una pequeña embarcación de motor a ver las islas de los Uros. Pequeños islotes donde la base es toda de juncos, así que se podría decir que son islas artificiales, pero con su originalidad.

Nos pareció algo inaudito y diferente. Pero hemos de decir que a la vez, nos pareció la típica turistada para enseñar algo de la zona. Resultó ser como ir a un mercadillo flotante sobre juncos y poder comprar sus productos que tan bien sabían vender.

Entre otras cosas nos explicaron cómo hacían las embarcaciones con los juncos. Todo el proceso de construcción, desde el secado de juncos hasta la realización de sus casas y embarcaciones. Supuestamente viven en esas islas que no tienes luz ni agua corriente. A nosotros nos pareció que llegaron al pronto de la mañana para recibir a los primeros turistas.

Si algo bueno saque de ese lugar, es que fotográficamente da mucho de sí. Y te pueden salir unas fotos maravillosas.

Fue un rato agradable sin más. Aprovechamos para comprar alguna funda de cojines que nos parecieron super bonitas. Y hacernos alguna foto.

A continuación nos íbamos a la pequeña isla de Taquiles. Una isla que aún a día de hoy, nos preguntamos porque fuimos a verla. No nos aportó nada. Llegas a un pequeño embarcadero, subes miles de escaleras y llegas a la parte alta de la isla. Todos y cada uno de sus habitantes, van vestidos on un traje típico.

Te ofrecen un baile regional que tampoco nos dijo nada, y a continuación fuimos al único bar del pueblo a tomar un refresco. Pues a esa altitud pero con el cielo azul, el sol pegaba muy fuerte. Si no recuerdo mal, nos dieron algo de comer también.

A continuación volveríamos a Puno, gozando de lo mejor del lago Titicaca del Perú. Por lo menos el ir navegando por el lago, nos compensó todo el resto que habíamos visto.

Y así, al atardecer llegamos a Puno, donde solo teníamos tiempo para cenar algo en un restaurante, y salir de Puno con la sensación negativa de lo que habíamos visto.

Día 9 / Día 11