Día 11. Tissa-playas del sur-Unawatuna

Hoy nos dirigimos a Unawatuna para pasar allí los últimos días y hacer un poco de playa. En el camino iremos viendo la costa sur de Sri Lanka y dónde se encuentran algunas de las playas más maravillosas de la isla .

Así que sin madrugar demasiado emprendimos la ruta de la costa en un trayecto de unas 3 horas y media. Aunque como sabíamos que íbamos a parar en un par de sitios por lo menos, ya pensamos que nos costaría algo más de tiempo.

La primera parada fue tan solo para que nuestro taxista pudiera desayunar. Nosotros ya lo habíamos hecho por lo que dedicamos ese rato a comprar pareos en una tienda y ver un Budha muy alto que estaba cerca.

Continuamos ruta hasta llegar a la zona de Tangalle. Una de las zonas que también se caracteriza por playas preciosas y hoteles fabulosos. Allí paramos en un restaurante desde el cual se podía ver una playa preciosa y un faro más moderno desde el que se divisaba otra playa.

Continuamos hacia la siguiente parada. Hay que reconocer que el taxista nos iba parando en muchos puntos fotográficos, y no solo donde le habíamos dicho nosotros. El día tampoco es que acompañara demasiado pero las playas son playas y aunque esté nublado no quita la belleza de ellas.

Hubo una cosa que se nos pasó. Dondra y su famoso Faro. Se encuentra en la punta más meridional del sur de Sri Lanka y junto a él pueden verse también algunas playas. Vale la pena parar un momento para verlo. No tardarás más de media hora. Y ya, a punto de llegar a Matara, otra ciudad más o menos grande, con una playa kilométrica y un fuerte de la época colonial inglesa, paramos de nuevo para ver la enorme playa. En un lateral se encuentra un pequeño islote donde hay construido un pequeño templo budista y comunicado con la playa de Matara por un puente.

No quisimos ver el fuerte de Matara porque posteriormente visitaríamos el fuerte de Galle que es el más impresionante. Pero se puede visitar tranquilamente. Hay sitio para aparcar y está junto al mar. También hay pequeños chiringuitos donde comer algo y refrescarse, si estás en ruta.

Nosotros seguimos camino, hasta llegar a una de las playas más famosas de Sri Lanka. Mirissa Beach. Se encuentra en la población pesquera de Mirissa, y es una playa abierta al océano Índico, en la cual se puede practicar surf e incluso iniciarse en ello, pues hay pequeñas escuelas donde si te interesa puedes hacer cursos. No es una zona donde se encuentran hoteles de lujo. Más bien lo contrario. Pequeños hostales y baratos, donde alojarte y poder practicar deportes en su playa. Eso sí, con los años, Mirissa ha pasado de ser un pueblo pesquero a un pueblo dedicado al turismo. Cosas que pasan.

Al salir de Mirissa, el taxista nos dijo que estábamos a punto de llegar a la zona de Weligama. Un pueblo pesquero donde a día de hoy aún siguen pescando los pescadores, de una forma peculiar. Hay construidos unos pilotes de madera, donde los pescadores se suben aguantando el equilibrio. Por lo menos así eran hace muchos años.

Pero varios tsunamis, los arrasó por completo aunque posteriormente se volvieron a poner. Estos pescadores son un símbolo de Sri Lanka, y no hay que dejar de poder verlos. suelen pescar al amanecer y atardecer. Pero con el paso del tiempo muchos de estos, ya no son pescadores y se dedican a posar,por unas cuantas rupias, para poder hacerles fotos. Y como ya habíamos leído algo al respecto, y nos lo recordó el taxista, paramos en una pequeña cala. Preciosa. Allí había una cabaña con hombres tirados a la sombra. Y en cuanto nos vieron salieron a nuestro alcance. Jajajaja. Cómo buitres. Pero era algo que queríamos hacer sí o sí. Así que acordamos un precio. Dos pescadores por dos mil rupias. Unos diez euros.

Así que iba a hacer mi primer book de pescadores, casi a nivel profesional. Pagando y posando pero todo acordado. Así que se subieron a los pilotes y nos dejaron hacer las fotos que quisimos. Por un momento me sentí un fotógrafo profesional. Aquí va una pequeña muestra.

Cuando ya pensamos que era suficiente, les dijimos que ya estaba y nos fuimos muy contentos. La cala era maravillosa y tanto los modelos como el decorado nos dejó una maravillosa sesión fotográfica que tampoco olvidaremos. Y con un pequeño sueño realizado, continuamos hasta Unawatuna. Nuestra última parada. Aquí reservamos el hotel Shore by Hoppa. Siempre en Booking. Y tras hacer el checkin y ver que llegar hasta la habitación era un show, descubrimos que era la mejor habitación del hotelito. Era la que más alta estaba y tenía vistas a toda la bahía de Unawatuna y más allá. A parte decir que la habitación era muy cuqui.

Tras dejar el equipaje, corrimos a ponernos bañador y meternos en el Índico a darnos un chapuzón. La bahía de Unawatuna con forma de media luna es ideal para bañarse y relajarse. El agua está más bien caliente y al ser una playa cerrada, cuesta más que las olas fuertes lleguen hasta la orilla. Así q en nuestra opinión es una de las mejores playas del sur de Sri Lanka. Nos pusimos en unas tumbonas del hotel y nos bañamos tranquilamente. Pedimos un lime juice y un iced coffe y pasamos el rato entre vendedoras sobre la arena y conversaciones con un camarero, el cual al saber que éramos españoles nos nombró Ibiza, como un destino de sus sueños. Ay, juventud! Divino tesoro.

Más tarde dimos una vuelta por los alrededores para ver toda la población de Unawatuna, donde la mayor parte son hoteles y apartamentos. Pero por suerte no son construcciones muy grandes, así que no destruyen las vistas de la bahía. Fuimos por el interior asta salir a la playa de nuevo. Y como ya anochecía, decidimos sentarnos a cenar en una de las muchas terrazas sobre la arena que hay aquí. Al acabar de cenar aún aprovechamos para hacer una copa en otra terraza, mientras escuchábamos el mar de fondo, el cual presagiaba una gran tormenta.

Y así fue. Al poco rato empezó a relampaguear y tronar, aunque por suerte mucha lluvia no hubo. El espectáculo nocturno estuvo genial. Aunque casi no pudimos dormir, jeje.

Día 10 // Día 12