Día 6. Kandy

Una ciudad viva, tiene muchas cosas que enseñar. Al levantarnos y tras el desayuno, hablamos con un tuk tuk que estaba fuera del hotel y le dijimos que queríamos ver dos lugares de Kandy. El jardín botánico y el templo del diente de Budha. Nos dijo cuánto costaba su servicio y nos subimos al tuk tuk.

El conductor nos dijo que primero iríamos al jardín botánico por cercanía desde el hotel. Y que al ser temprano habría poca gente y lo disfrutaríamos más. El jardín botánico de Peradeniya se encuentra a seis kilómetros de Kandy. Presume de ser uno de los más grandes del mundo. Así que dijimos de verlo por todo ello. Se crearon en 1371 para uso y disfrute de la realeza de Kandy. Y tras la derrota del último rey por parte de los británicos en 1815, paso a ser el jardín que hoy conocemos. Qué se puede ver en este jardín botánico? Podemos ver especies de orquídeas, unas trescientas.

Se pueden ver unas avenidas de diferentes árboles, entre las que destacan, la avenida de las palmeras, y la de los pinos. Y bambús del tamaño de un árbol europeo.

Una higuera gigante y cerca de ella, cientos y hasta miles de murciélagos gigantes. Nunca habíamos visto murciélagos de ese tamaño. No hay que tenerles miedo, pues se alimentan de fruta entre otras cosas.

También se puede ver un estanque, miles de flores y arbustos y plantas de Asia, África, incluso europeas.

La tranquilidad que da pasear por las calles de este jardín, bien vale perder un par de horas disfrutando del momento, incluso si no te gusto el mundo de las plantas y árboles, este jardín te dejará boquiabierto por su espectacularidad.

Tras disfrutar de este maravilloso e impresionante jardín, continuamos ruta hacia el templo del diente de Budha pero antes pasaremos por la estación de ferrocarril, para ver los horarios de trenes para el día siguiente hacia Ella. Preguntamos en la estación y nos dicen que no se puede ni reservar no comprar billetes con anterioridad al día que te quieres ir. Nos dicen que volvamos mañana dos horas antes de la hora prevista de salida del tren y compremos el billete. Así que quedamos con nuestro tuk tuk al día siguiente sobre las siete de la mañana pues siguienteMaallael tren que queríamos coger salía a las 08.40 .

Así que seguimos camino hasta llegar al templo del Diente Daladadiao Sri Dalada Maligawa en pleno centro de la ciudad de Kandy a orillas del lago del mismo nombre.

Este templo guarda la reliquia budista más importante de Sri Lanka, el diente de Budha. Consta de varias zonas. La torre octogonal, posee varios manuscritos antiguos y libros diversos.

La sala de audiencias, donde se firmó en 1815 el tratado que puso fin a la soberanía del reino de Kandy cediéndole el poder a la corona británica.

El santuario principal.

Alut Maligawa. Dónde se guardan representaciones de Budha, algunas de ellas obsequios de otros países.

La gran puerta o Maha Vahalcada

Vadahitina Maligawa. Un relicario formado por joyas de oro en forma de estúpa, donde se guarda el diente de Budha, y que a parte de no verse, tampoco se puede fotografiar. Aunque un amable hombre nos dijo que si nos poníamos más atrás podíamos tomar una foto. Así que eso hicimos.

También se encuentra el Palacio real, al cual no pudimos acceder, y un espacio para la oración y ofrendas.

Con todo ello, dimos por finalizada la máxima atracción de Kandy, y decidimos dar un paseo por el centro de la ciudad, parar a comer algo y hacer algunas compras. La tarde la dedicaríamos a descansar en la piscina del hotel.

A parte de voltear un poco por el centro, otra cosa que se puede hacer desde Kandy es ir a ver el orfanato de elefantes de Pinnawala. Nosotros no quisimos ir por miedo a encontrarnos elefantes atados y demás. Pero si vas tienes que saber que se encuentra a 40 kms de Kandy y que puedes dar de comer a los elefantes si pagas además de la entrada, un suplemento para ello. Tarde libre para nosotros y al día siguiente nos esperaba otro de los platos fuertes del viaje. Recorrido en tren desde Kandy a Ella.

Día 5 // Día 7