Día 3. Sigiriya-Polonnaruva-Mineriya-Sigiriya.

De nuevo tras un delicioso desayuno en el hotel Sigiriya, nos dispusimos con nuestro taxi driver a visitar dos sitios de interés muy importantes. El primero es la antigua capital cingalesa de Polonnaruva y a continuación visitaremos el parque nacional de Minneriya, donde podremos ver una importantes población de elefantes. 

Tras poco más de una hora, llegamos a la antigua ciudad y capital cingalesa de Polonnaruva, la cual tuvo su máximo esplendor entre los siglos XI y XII. Se trata de una enorme extensión llena de edificios a día de hoy muy bien conservados, donde podrás aprender cómo vivían y hacerte una idea de la grandiosidad de sus templos todos ellos labrados en piedra y decorados con imágenes de buddhas y animales. 

Para hacer esta visita, la mejor forma es hacerla con un vehículo, ya sea taxi, tuk tuk o puedes alquilar una bicicleta. Nosotros la hicimos en taxi. 

Polonnaruva está dividido en cinco zonas en las que irás parando y visitando. Por suerte hay muchos árboles que te cobijaran del sol, aunque la humedad imperante te puede dejar exhausto. Recomiendo llevar alguna prenda de repuesto para cambiarte.

En las tres primeras paradas veremos restos de edificios, buddhas y depósitos fluviales, siempre acompañados de unos monos que nos distraeran al pasar con sus monadas.

En la cuarta parada veremos estúpas y pagodas, algunas muy bien conservadas, y árboles de Budha.

Y la última parada y quizás la más impresionante, veremos las tres posiciones de Budha, perfecta y elegantemente labradas. Sentado, de pie, y reclinado. Tienen un tamaño que te harán empequeñecer y sentirte minúsculo. Además si vas en temporada baja no tendrás problemas para fotografiarlos. Realmente impresionantes.

Realmente ver toda esta antigua ciudad, te llena profundamente y piensas en cuanto ha valido la pena venir a visitarla. Pertenece al triángulo cultural de la isla junto a Anuradhapura y Sigiriya.

Al salir de allí y tras tomar un lime juice, que los hacen allí y son muy naturales, nos dispusimos a visitar el Parque Nacional de Minneriya. A escasa media hora de camino, llegamos a eso de las 2 del mediodía para empezar a visitar el parque donde sabíamos que íbamos a ver muchos elefantes y algún que otro animal. Hacía mucho tiempo que no hacíamos un safari y estábamos nerviosos. Lo hicimos en un Jeep particular donde solo íbamos los dos más el chófer.

El precio es bastante asequible. Al cambio unos 20 euros por persona. Así que lo recomiendo mucho. Pudimos ver familias de elefantes con sus crías y miembros de la familia elefantina.

Los paisajes fueron espectaculares. También pudimos ver búfalos de agua, garzas, pavos reales y cabía la posibilidad de ver algún leopardo pero finalmente no tuvimos suerte. Familias de elefantes varias. La parte negativa es que los jeeps para hacer que los turistas hagan sus mejores fotos, son capaces de cortar el camino a los elefantes, por lo que acaban molestando a los animales y eso no nos gustó nada. Nos entristeció ver a dos elefantes realmente cabreados. Hasta el punto que teníamos pensado ir a ver un orfanato de elefantes que hay en la isla y decidimos no ir. Nos dijeron que había algunos elefantes que estaban encadenados y contra eso no podemos. Pero a nivel general, el parque nacional de Minneriya es totalmente recomendable.

Al salir del parque vimos un elefante en los alrededores y unos cervatillos. Hay que tener en cuenta que los conductores de Jeep en los safaris te pedirán un extra en forma de propina por ponerse en los mejores sitios para que puedas fotografiar a los animales. Así que cuando acabas el safari y te despides, tendrás que darle lo que creas conveniente. Lo normal serían unas 1000 rupias que son unos 5 euros.

Tras despedirnos, volvimos al hotel Sigiriya. El día siguiente estaría lleno de momentos que no olvidaremos nunca. Día 2// Día 4