Día 2. Sigiriya- Anuradhapura- Mihintale-Sigiriya.

Tras un delicioso desayuno en el hotel Sigiriya, habíamos quedado con nuestro taxista a las 8 de la mañana. Visitamos la ciudad antigua de Anuradhapura más al norte de Sigiriya. Se trata de algunos restos de la antigua capital de Sri Lanka donde todavía se conservan estupas pagodas y árboles de Budha. Coincidimos con un día festivo y muchas personas se acercaban hasta allí con ofrendas para adorar a las diferentes divinidades. Así pues, tuvimos la gran suerte de ver una extensión de templos en su pleno apogeo con gente que hacía grandes colas para entregar sus ofrendas y dejar un colorido, que nos alumbró las fotografías que pudimos tomar. La gran mayoría era gente local venida de muchas partes de la isla. Si has estado en otros países asiáticos, quizás no os sorprenda demasiado. Si es tu primera vez, q sepas que vas a ver una de las estupas más grandes del mundo, solo por eso ya vale la pena visitar esta ciudad.

Después de visitar la antigua ciudad de Anuradhapura, seguimos ruta con el taxi hasta llegar a Mihintale, otra antigua ciudad que tuvo su época de esplendor y que quedan restos todavía ligeramente conservados.

Para acceder a él, hay que subir una larga escalinata que se hace más dura por las altas temperaturas, pero nada imposible. Tras varios tramos de escaleras y de seguir viendo monos, se llega hasta casi la cima de la colina. Es ahí donde de nuevo tendrás que taparte hombros y rodillas para entrar en la parte más sagrada de la ciudad. También deberas quitarte el calzado que lleves y dejarlo en un puestecito antes de la entrada. Te cobrarán unas 20 rupias por persona. Esto es una tónica en todos los sitios sagrados en Sri Lanka. Así que una recomendación es que lleves calcetines y un pareo , si no quieres llevar pantalón largo, siempre en la mochila diaria.

Así pues cuando llegas arriba, te encuentras con 3 colinas más que tendrás que subir si quieres ver todo el paisaje que rodea a Mihintale. En una encontrarás un Budha sentado. En otra una estúpa y en la otra un mirador. Cuidado al subir al mirador. Las escaleritas esculpidas en la roca están muy lisas y se puede resbalar. El paisaje que se ve desde las cimas es impresionante y te da una idea de lo que es el país. Una hermosa isla verde y salvaje.

Al finalizar, empezamos a bajar escaleras, viendo ardillas y monos y nos fuimos de vuelta al hotel Sigiriya. Cena y a dormir. Por cierto, antes de de ir a Mihintale, coméntale al taxista que tengas, que quieres ir a visitar también el Budha de Aukana. No queda muy lejos y presume de ser el buda más alto de todo Sri Lanka. Nosotros no pudimos por falta de tiempo, y lo dejaremos para la próxima.

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