Dia 13. Vinicunca o la montaña de los siete colores

Poder visitar esta montaña es una de las mejores cosas que hacer en la región de Cuzco. Se descubrió no hace muchos años por un grupo de canadienses que anduvieron por allí y que gracias al deshielo y cambio climático, lo dieron a conocer al resto del mundo. Se halla a una altitud de 5.200 metros sobre el nivel del mar. Hace 6 años cuando los primeros turistas iniciaron este tour, llegaban hasta un punto que estaba a 4.600 metros y el resto se hacia a pié, caminando más de 5 km de ida y los mismos de vuelta. En el 2018 ya había cambiado y los transportes o colectivos, te dejan a una distancia de 2 o 3 kms hasta llegar a la montaña de los siete colores. De esos kilómetros, podrás hacer alguno a caballo hasta la misma base de la montaña de colores. Ahí, en el último tramo de una fuerte pendiente, los caballos ya no suben pero a ti te faltará una subida de unos 200 metros hasta el punto principal. Y ese si que se ha de hacer a pie si o si. Si vas con tiempo, puedes hacer hasta dos trekings diferentes. El de de la montaña de colores y el Valle rojo.

Hay que decir que para llegar a Vinicunca, has denpasar por el Valle Rojo. Así que si no dispones de todo el largo día, cómo fue nuestro caso, basta con verlo lateralmente y hacerte una idea. Yo recomendaría hacer las dos montañas.

Habíamos reservado este treking en la misma agencia de Cuzco http://www.incafootsteps.com

Para esta excursión nuestro guía experto Jimmy, no nos iba a acompañar, pues este treking lo llevaba otra gente. Pero nos dio los boletos para entrar que incluía el transporte, un desayuno energético y un almuerzo al acabar el treking. Íbamos a estar todo el día entre ida y vuelta, realizando esta excursión.

Nos levantamos muy temprano, a eso de las 3 de la mañana pues nos venían a buscar sobre las 4 y media. Teníamos que recoger a más gente, e incluso nos retrasamos por no encontrar a un pasajero, que finalmente subió en otro colectivo. Fue curioso deambular por las calles de Cuzco sin estar puestas. Viendo el amanecer desde esas calles. Finalmente salimos de Cuzco y al poco rato, paramos para hacer un café y comprar algo de comida energética para el treking. Poco a poco fuimos ascendiendo por paisajes de montañas. Vinicunca se encuentra aproximadamente a 100 kms al sur de Cuzco. Una hora y media después del café, y ya en plenas montañas paramos a desayunar los dos o tres colectivos que nos íbamos siguiendo. Paramos en un pequeño pueblo donde nos esperaban en una casita con tres mesas muy largas donde íbamos a desayunar los tantos que éramos. Fue un desayuno sencillo pero variado y nos sirvió para tomar energía ante el treking que estábamos a punto de realizar, y a moderar y acostumbrarnos a la altura del lugar. Estar a esa altura te puede provocar dolor de cabeza o náuseas. En cualquier parafarmacia puedes comprar unas pastillas que te venderán para el mal de altura, o te puedes dedicar a masticar hojas de coca. Yo llevaba mi Paracetamol que para mí es mano de santo.

Tras el desayuno nos quedaba una hora de serpenteante camino sin asfaltar. Donde los pueblitos eran pequeños y dónde vivía gente muy humilde, que se dedicaban a la siembra de patatas y desde hace poco al turismo. Íbamos subiendo por paisajes montañosos y bordeando un río que veíamos más abajo. Si te gustan los caminos aventureros, este es tu día.

He de reconocer que el paisaje nos encantaba y que teníamos muchas ganas de seguir viendo paisajes de órdago. Finalmente llegamos al punto donde paraban los vehiculos. Yo me había llevado unos palos de treking, expresamente para el día de hoy. Pero si no tienes, tranquilo. Allí te dejarán uno de madera robusta que van muy bien.

El día era espectacular y el sol calentaba el ambiente teniendo en cuenta la altitud a la que estábamos. Si el día te sale lluvioso o nublado, abrígate bien, pues puede llegar a hacer mucho frio. En caso de que haga sol, no te olvides de ponerte crema solar, y protector de cabeza y manos. El sol quema mucho. De hecho, yo me quemé algo la cara solo de caminar. También es recomendable unas gafas de sol. Altamente recomendable. Vamos! Que no te falte.

Y tras unas breves explicaciones de una guía local, empezamos a caminar. Como he comentado antes, también está la opción de subir a caballo, llevado por una persona, hasta la base de la montaña de colores. De los tres que eramos, Manu decidió subir a caballo, Adri y yo a pie. Pero al poco rato perdí a Adri pues su ritmo era más fuerte, y tras media hora caminando decidí seguir a caballo. Los puestos de caballos los encuentras en varios puntos del camino, por si al principio no lo necesitas, pero si, un poco más tarde. Lo normal es coger el caballo para la subida. A la vuelta como es bajada no es necesario. El descenso es rápido. Solo te llevará poco más de una hora. Dependiendo del paso.

Reconocer que estos caballos tienen su mérito. Pues suben y bajan varias veces al día.

Finalmente llegas a la base de la montaña de colores y ya desde allí se puede apreciar claramente el Valle Rojo, el cual me parece espectacular.

Y así, fuimos subiendo el último tramo a pie y de más pendiente, hasta llegar a la cima. Y no era, hasta que llegas a la misma cima, encontrarte con la famosa montaña del arcoiris, o montaña de los siete colores. No hay manera de verla antes. Fue el momentazo del día.

Por suerte la gente no impide que puedas fotografiar tal maravilla. Solo has de alejarte un poco y podrás hacerla sin nadie que te moleste. Eso si. Hace un viento de mil pares. Ves con cuidado y respira hondo. Oxígeno a estas alturas no solemos tenerlo y nos costará dar un paso más.

Por qué está gama de colores en la montaña? Pues es debido a la mineralización de las diferentes capas. Y en función de cómo esté el día, lo podrás ver con unos colores más o menos apagados. Aunque también es verdad, que el tema Photoshop, ha creado de este sitio muchas expectativas que según como igual te decepciona un poco. Pero nada que no puedas hacer con algún filtro pero sin pasarse jeje

Y tras disfrutar de esta montaña, tocaba comenzar el descenso. Iba a ser más suave y menos cansado, y de esta manera disfrutar del paisaje y de los animales libres que nos observaban.

Y en poco rato llegamos a la parada de colectivos con una gran experiencia a nuestras espaldas, y una sensación inolvidable.

Paramos al cabo de una hora, en el mismo sitio donde habíamos desayunado, para tomar un delicioso almuerzo, con el que recuperaríamos fuerzas.

Y dos horas más tarde tras almorzar, llegaríamos a Cuzco para descansar en nuestro hotel. Cansados pero emocionados.

Día 12 / Día 14