Día 14. Treking a las ruinas de Waqra Pukara. Ruinas preincas

Nos levantamos muy muy temprano. Habíamos quedado con Jimmy a las 5 de la mañana. Nos esperaba un camino muy largo. Nos llevaba en su auto, durante unas 4 horas hasta llegar al principio del camino de Wakra Pukara. Desde allí otras dos o tres horas caminando hasta llegar a las mismas ruinas. Este es uno de esos días en los que tienes una especial emoción pero que al final, queda un poco deslucida y con un cierto sabor amargo. Pero luego aclararé el por qué.

En el auto de Jimmy llevábamos unos reposa cuellos y una mantita para que pudiéramos dormir alguna cabezadita, cosa que nos encantó. Muy detallista por parte de Jimmy nuestro guía y amiguete. Todavía era de noche y en unas dos horas paramos en una pequeña población para poder desayunar algo. Ya que como habíamos madrugado tanto no teníamos nada en nuestro estómago. Paramos en el único sitio donde estaban a punto de abrir y podíamos desayunar algo. Así que esperamos a que abriesen y listos. Era un sitio con cierto encanto. Un encanto de pueblo que no dudaría en volver ir. La sorpresa fue que en vez de tomar un típico desayuno continental, nos hicieron un caldo que llevaba de todo. Pura energía para lo que nos esperaba.

Creo que ha sido de los mejores desayunos que he podido disfrutar. Teniendo en cuenta que eran las 7 de la mañana, y comiendo un caldo casero a base de pollo, arroz, maiz…yuca…..bueno bueno…. impresionante y brutal. Además por esos lares hacia un poquito de frío, así que nos entró de maravilla.

Poco después emprendimos segunda parte del recorrido, serpenteando carreteras de curvas y ascendiendo hasta una considerable altura. El paisaje era de una belleza increíble. Solos por la carretera, y sin ver a un alma.

De tanto en tanto parábamos momentáneamente para tomar alguna fotografia.

Todo eran valles y cañones. Y el día también acompañaba. Todo era genial.

Tuvimos que preguntar a algún lugareño para asegurarnos que íbamos por buen camino. Por suerte así fue. Y después de dos horas desde el desayuno, llegamos a un punto donde había que dejar el coche y seguir ascendiendo hasta las ruinas.

El recorrido fue espectacular. Como ir saltando de montaña en montaña, divisando los valles a nuestros pies .

El silencio era sobrecogedor. Y la altura se iba notando poco a poco. hay que decir que no hay un camino señalado ni indicado. Así que si no vas con un guía que conozca la zona posiblemente acabarías perdido entre las montañas . Estás ruinas no son turísticas, pero son de un gran valor el poder verlas.

Íbamos haciendo camino entre la vegetación que había alli. Unas plantas con un bulbo en su parte inferior y que no podíamos ver, pero sí pisar. Y en contadas veces torcedura leves de tobillos. Eso hizo que tuviera un poco de respeto. Aún quedaba un rato para llegar y luego había que volver.

Aunque todo lo que veíamos era precioso, el cansancio iba en aumento. Llevábamos más de hora y media caminando.

Según Jimmy, nuestro guía, quedaba ya poco para divisar Waqra Pukara.

Hasta que de repente….llegamos al punto desde dónde se veía la montaña que daba cobijo a las ruinas.

Desde este punto aún quedaba una hora de ida más otra de vuelta. Para Manu y para mí, lo vimos imposible por cansancio y habernos torcido el tobillo en varias ocasiones. Así que no quisimos seguir por si nos ocurría algo más importante. Solo Adri decidió seguir a Jimmy. Así que desde este punto, desde dónde se divisaba el paisaje tan espectacular, decidimos esperar a Adri.

Desde aquí siguieron Jimmy y Adri.

Waqra Pukara se construyó en un peñasco aislado del mundo, algo que todavía nos cuesta saber porqué un pueblo construye en tan difícil lugar y como lleva todo el material de construcción hasta allí.

Este fue el reportaje fotográfico de Adri del parque arqueológico de Waqra Pukara. Después de contemplar de cerca estas ruinas, Jimmy y Adri, volvieron al punto donde esperábamos nosotros y al juntarnos volvimos dirección al coche.

Fue un día muy largo pero bonito. Yo me prometí a mí mismo que algún día volvería a terminar lo que no acabé. Pero eso si. pasamos por un pueblecito de dos casas, en las que pudimos comprar algo de fruta, y pregunté si en otra ocasión se podría hacer noche por allí y así salir al amanecer y no tener el camino tan largo en un mismo día. Habían sido cuatro horas de coche y dos horas y lo mismo de vuelta. Agotador. La próxima haríamos noche después de las cuatro horas de coche. Prometido está. Regresamos a Cuzco y reconocer que Jimmy se pegó una paliza de tres pares, condujo 8 horas y realizó todo el treking que son casi seis horas en un mismo día. Toda una hazaña. Gracias Jimmy!!!!

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