Siem Reap. Parque Nacional Phnom Kulen. Día 3.

Hoy toca ver los alrededores de Siem Reap. A poco más de 40 kilómetros de los templos de Angkor, encontramos el Parque Nacional Phnom Kulen.

El Parque Nacional está compuesto por una cadena de pequeñas mesetas.

Considerada la montaña más sagrada de Camboya. Hace 1200 años, Phnom Kulen era conocido con el nombre de Mahendraparvata y fue la primera capital de la civilización Jemer de Angkor. Se le considera una montaña sagrada tanto para budistas como para los hindúes.

Phnom Kulen un lugar de peregrinación y celebraciones. Y dentro del parque podemos encontrar un río con cascadas, y un templo con un buda reclinado de enormes dimensiones.

Tras ir viendo y descubriendo el paisaje del Phnom Kulen, la primera parada la hicimos fue una maravillosa cascada. Muchas gentes de por aquí vienen a darse un baño y disfrutar de unas horas. Un sitio donde puedes comer muchas cosas y pegarte un chapuzón a los pies de la cascada. Estuvimos más de dos horas. Si no vienes preparado con bañador, te lo podrás poner en unas pequeñas casetas, aunque el acceso no es fácil. Una vez allí podrás dejar tu mochila en algún sitio, esperando que no desaparezca o que alguien te guarde las cosas.

También puedes llevar alguna de esas bolsas impermeable que puedes comprar a día de hoy. Nos pegamos un baño y parecía que había pececitos mordisqueando a tu alrededor. Nada peligrosos. Pero como el agua no estaba transparente pues no se veía nada.

Pero la sensación fue buenísima y contra el calor nos ayudó a soportarlo un poco bastante mejor. Desde la cascada nos dirigimos al Río de las Mil Lingas.

Las Lingas talladas en el río son símbolos fálicos en alusión a la energía de los hombres. Encontramos estos símbolos en el rio que hay de camino a la cima de la montaña. Estas Lingas son tributos al dios indio Shiva, lo que hace que este río sea un lugar muy espiritual, tranquilo y apacible.

Y finalmente llegamos a la cima de la montaña Kulen, donde se encuentra el Preah Ang Thom, el templo principal de la montaña. Lugar de peregrinación y dónde a parte de ver a mucha gente orando y rezando, se encuentra el Buda más grande de Camboya.

A la llegada encontramos a unos cuantos vendedores de especias, y cosas antiguas.

Ennlanescalinata de acceso al templo, varias personas esperan un pequeño donativo para poder citar sus enfermedades. Y también encontramos a un músico tocando un instrumento curioso y que nos llamó la atención.

Ya en el templo, escritos varios reflejaban la espiritualidad del templo. El olor a incienso ayudaba a los creyentes en sus oraciones y plegarias. Y algunos monjes bendecía a los fieles.

Pero la máxima atracción y devoción era para ver el gran Buda reclinado gigante. Hay que hacer una pequeña cola para poder verlo, y se ve rodeado de muchas ofrendas.

Las vistas desde allí son espectaculares.

Y ya desde aquí, empezamos ruta de vuelta a Siem Reap. Pero aún tuvimos tiempo para ver la ultima puesta de sol que veríamos por estos lares. Nos fuimos directos al Phnom Bakheng Wat

Templo construido a finales del siglo IX y dedicado al Dios Shiva. Es una estructura compuesta de una pirámide de terrazas situadas sobre una colina. Muchos turistas van a este lugar para ver el atardecer. Tantos que ya se están Planteando dejar menos turistas que puedan visitar este lugar. Está bastante deteriorado. Por cierto, tendrás que hacer una cola enorme y si vas justo al atardecer es posible que te lo pierdas. Así que ves una o dos horas antes. Hay un camino de subida durante unos 15 minutos. Al final una escalera empinada.

Y con este atardecer nos despedimos de Siem Reap y el Parque Arqueológico de Angkor

Y ya por la noche nos tocaba volver de nuevo en autobús, de vuelta a Bangkok. Con esto dimos por visto uno de los lugares más mágicos del mundo. Será difícil que nos podamos olvidar de los restos de esta civilización que nos dejó maravillados.

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