Siem Reap. Templos de Angkor. (Banteay Srey – Ta Som Wat – Preah Khan Wat) Día 1.

Llegamos directamente a la estación de autobuses de Siem Reap, y allí nos recogió un tuk tuk que nos llevó al hotel que habíamos reservado. Hotel Ville Indochine d’Angkor. Un hotel preciosos escondido en un callejón, algo alejado del centro pero encantador y tranquilo. El conductor del tuk tuk nos pasaría a recoger en una hora, para llevarnos a ver cosas. Así que tuvimos el tiempo suficiente para cambiarnos y dejar todo en la habitación. El recibimiento en el hotel fue muy agradable. Nos invitaron a un refresco y unos cacahuetes al estilo asiático que nos entraron muy bien, después de toda la noche y parte de la mañana en un bus.

Al cabo de una hora salimos del hotel y ya estaba el conductor del tuk tuk, esperándonos con un coche de lujo, para llevarnos primero de todo a algún sitio donde pudiéramos comer y sacar dinero de un cajero. Así que nos llevó al mismo centro de Siem Reap, muy cerquita de la calle Pub (Pub Street) que es donde todo el mundo disfruta de los descansos después de hacer las visitas turísticas. Comimos en un pequeño restaurante donde tuvimos que pagar en dólares, y nos subimos de nuevo al coche con aire acondicionado.

El conductor nos quería llevar a ver las afueras de Siem Reap, por faltar pocas horas para que oscureciese. Pero nosotros insistimos que lo que habíamos venido a ver eran los templos de Angkor. El resto sería para una próxima vez. Así que el conductor nos llevó al primer templo que pudimos ver. Se trataba de Banteay Srei.

Banteay Srei fue construido a finales del siglo X y fue dedicado al Dios hindú Shiva.

En su mayor parte está construido en arenisca roja, la cual cosa permite hacer unas tallas en sus muros, que a día de hoy se han conservado fabulosamente, y que podemos admirar en cada centímetro de sus muros y dinteles.

Este templo es muy decorativo, y se le considera la joya del arte Jemer.

Fue construido por mujeres y sus relieves y esculturas están trabajadas al detalle.

Fue el primer templo hinduista que vimos por estas tierras y a pesar de que había llovido bastante justo antes de empezar la visita, nos sorprendió muy gratamente nuestro primer contacto con este arte. El arte Jemer es realmente de una belleza impresionante.

Además, teniendo en cuenta que estos templos estuvieron devorados por la naturaleza y escondidos en mitad de la selva durante siglos, es muy gratificante poder verlos casi en su plenitud y grandeza.

Aunque este templo es más pequeño que los demás, está considerado una Obra Maestra del Arte Clásico Jemer.

El colorido del que aún se puede apreciar y lo detallista de las esculturas y relieves te deja sin palabras.

Los frontales de los recintos, reflejan relieves narrativos de leyendas sagradas de la cultura Jemer.

En seguida acabamos de verlo pues como ya he comentado, es un templo pequeño. Precioso pero de los más pequeños.

Al salir, pudimos pasear por un campo de arroz. Estar en Asia y no ver un campo de arroz, es como ir a Londres y no ver llover.

Y también tuvimos la oportunidad de ver y escuchar a unos músicos camboyanos, que recogían dinero para la conservación de los templos. Digamos que la música era….diferente. Vamos! Que lo que más nos gustó fue uno de los instrumentos que tocaban, que nos pareció original y a la vez bonito.

Y de alli, el chofer nos llevó al siguiente templo que pudimos ver. Llegamos junto a otra lluvia, al templo de estilo Bayón, Ta Som Wat.

Ta Som Wat, fue construido a finales del siglo XII. Se dice que es de estilo Bayón por sus caras en las entradas al templo.

Es un templo pequeño pero interesante de ver, pues sus grabados están bastante bien conservados.

Como todos los templos se divide en varias estancias y a su vez rodeado por un muro externo con las puertas coronadas por rostros.

Planta cuadrada.

Deberás pasar por todo el recinto para llegar a la estrella de Ta Som, y el motivo por el cual es muy visitado este templo. Se trata de una higuera «sagrada», en la puerta este del recinto, que ha actuado de manera simbiótica con las piedras del templo.

Se encuentra justo al final del templo y desemboca en un pequeño mercadillo donde puedes comprar algún souvenir.

Fue la primera de muchas simbiosis que pudimos ver en los templos de Angkor.

Una buena hora para visitar este templo es al atardecer o al poco de amanecer, pues encontrarás menos turistas.

Así que nos dimos por muy satisfechos pues solo nos encontramos con una pareja más de visitantes. Nadie que molestará para hacer fotos ni para disfrutar del silencio de la selva.

Y desde aquí, continuamos hacia otro de los templos más visitados del conjunto arqueológico de Angkor, Preah Khan Wat.

Preah Khan Wat o Espada Real fue construido en el siglo XII. Es un templo de una sola planta del que salen galerías rectangulares alrededor de un santuario budista.

Se accede por un puente por el Este. Hay entradas en los demás puntos cardinales pero la del este sería la principal. El hecho de que haya las cuatro entradas sobre el foso, denota que tuvo mucha importancia en su momento.

En su construcción también vemos algo de influencia hinduista. El santuario combinaba las funciones de templo, ciudad y universidad budista y contaba con funcionarios, empleados y bailarines, así como maestros.

En sus paredes encontramos imágenes de divinidades y bajorrelieves.

El templo está un poco bastante deteriorado por los numerosos árboles y vegetación que han ido creciendo entre las ruinas. Aunque por otra parte eso le de un toque que lo diferencia de otros parques arqueológicos.

Hay una estructura de dos pisos con columnas redondas que podría haber sido un granero, aunque no se sabe bien, y que es el único ejemplo de este tipo de construcción en todo Angkor.

Y cuando has recorrido todo el templo llegas a las parte oeste, que da a un lago y dónde puedes disfrutar del paisaje y de alguna vendedora de corta edad, como la que vimos nosotros, que se hacía llamar Sofía. Supongo que era porque supo que éramos españoles. En fin….

Y tras descansar un poco, volvimos a la entrada pasando por otros puntos que no habíamos visto anteriormente.

Como primer día de contacto con la cultura Jemer, nos había entusiasmado mucho, sorprendido y encantados de ver lo que la naturaleza había tenido escondido en su momento. Volvimos al hotel Ville Indochina d’Angkor para descansar y cenar. Al día siguiente teníamos que madrugar un montón para ver el resto de templos de Angkor, o por lo menos algunos de los más importantes.

Nos dirigimos de nuevo hacia Pub Street para cenar algo. En esta ocasión pagamos en moneda local y nos salió mucho más barato. El ambiente en la calle era genial. Pero teníamos que irnos a dormir prontito pues nos despertábamos de madrugada para ver amanecer en el mismo templo de Angkor. El más importante de todos los templos del parque arqueológico de Angkor.

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